jueves, 10 de abril de 2008

Observaciones Filosóficas

Ludwig Wittgenstein.
"Observaciones Filosóficas"
Traduc. Alejandro Tomasini Bassols.
Compulsado texto alemán: Marlene Zinn.
Universidad Nacional Autónoma de México.
Instituto de Investigaciones Filosóficas.
Colección: Filosofía Contemporánea. México,
1997.
Edición bilingüe aleman-español
Pp. 336.


Edic. Original:
Philosophische Bemerkungen.
Editado por Rush Rehees. edic.originaria en alemán.
1965. Frankfurt: Suhrkamp.


Basil Blackwell
Oxford


Notas: "Bemerkungen": observaciones. manuscrito de los años
(nota el texto requiere corrección debido a que el escaneado se salta palabras o las escribe mal)

1930 Citado en {WFANN,134}
NOTA DEL TRADUCTOR AL ESPAÑOL

Difícilmente se podría cuestionar que, tanto por su estilo como por su estructura y contenido, las Observaciones filosóficas ocupan un lugar especial en la producción wingensteiniana. Dejando de lado las vicisitudes de gestación de la obra, la verdad es que, aunque así como está no fue nunca pensada por su autor como un texto publicable, se trata de un libro impactante, exuberante en ideas, pletórico de novedades filosóficas, original en grado sumo. Más aún: no creo que fuera errado sostener que es éste el libro más optimista de Ludwig Wittgenstein, un libro escrito con entusiasmo y confianza, sin ser nunca dogmático. Escrito en un momento de euforia filosófica (no muy diferente, quizá, a la que 30 años antes acosara a un inspirado Bertrand Russell cuando se encontraba escribiendo su extraordinario libro The Principles of Mathematics), las Philosophische Bemerhungen son un libro que, si bien pertenece a una época de transición (probablemente no vista así por su autor en el momento de producirlo), se sostiene por sí mismo, con total independencia de las grandes obras de Wittgenstein, anteriores o posteriores, como el Tractatus Logico-Philosophicus o las Philosophi-sche Untersuchungen. Tal vez el mejor modo de abordar el contenido del libro sea recurrir a una metáfora. Podría entonces afirmarse que el libro es como un viaje alrededor del mundo: después de recorrer tie-rras ignotas, de atravesar desiertos inhóspitos, florecientes valles, agitados mares, etc., se regresa a lo que de hecho era el punto de partida. El regreso, claro está, es el de un Marco Polo exitoso, enriquecido, no el de alguien que llega, después de múltiples aven-turas, con las manos vacías. No hay más que echarle un vistazo al libro para darnos cuenta de que el itinerario de las Observaciones filosóficas es, en efecto, asombroso: Wittgenstein parte de consideraciones acerca de la proposición y su sentido y gradualmente exaniina temas como la gramática de los colores, la naturaleza de estados psicológicos como la intención y la expectativa, el carácter y la estructura de la experiencia perceptual, el yo y la privacidad de la experiencia, el análisis lógico de proposiciones elementales y generales, los números naturales y reales, el infinito, el status de las ecuaciones, la naturaleza del espacio y el tiempo, el Álgebra y la inducción, la experiencia visual y, de nuevo, el lenguaje y la probabilidad, por no citar sino los más prominentes del libro. No es, pues, exagerado sostener que lo que en este libro encontramos es, en realidad, todo un sistema filosófico. En vista de que este escrito constituye el primer gran libro de Wittgenstein posterior a su regreso a Cambridge, en 1929, es natu-ral que palpiten en él diversas ideas del Tractatus. Como cadenas arrastradas de las cuales se ha liberado uno a medias, Wittgen-stein sigue aferrado a ciertas ideas fundamentales y de las cuales logrará desprenderse algunos años más tarde y sólo después de un supremo esfuerzo de pensamiento. En particular y aunque tamba-leándose, está aún vigente la idea de que la esencia de la proposi-ción reside en su carácter pictórico. Ya se trate de una proposición acerca del pasado o de una acerca de números, de todos modos una proposición es ante todo un retrato, eg., de un evento vivido o de la extensión de un concepto. Y en relación con el sentido de una proposición y de una ecuación, el "niétodo de verificación" ad-quiere una dimensión y una importancia mayúsculas. Asimismo, está presente la un tanto misteriosa noción de multiplicidad, que sin embargo se ve como un concepto último y se dota de grandes poderes explicativos. Por ejemplo, se afirma que una proposición p y su negación, - P, tienen la misma multiplicidad que el hecho retratado, y que las fórmulas del cálculo con letras y la inducción tienen la misma multiplicidad. Y está también viva la idea de que la significatividad tiene límites imposibles de traspasar y de que la justificación y la explicación tienen un punto final. 0 sea, la doctri-na de lo que se muestra permea también esta obra de Wittgenstein y, de hecho, será uno de los pocos vasos comunicantes entre sus varios periodos filosóficos y que permanecerá incólume a lo largo de las transiciones de su pensar. Por otra parte, encontramos en esta obra también conceptos y concepciones novedosos y que si bien se irán puliendo, también es cierto que hicieron su aparición precisamente en esta obra.

Conceptos nuevos son, por ejemplo, los de gramática y de re-presentación perspicua. Éstos formarán parte del arsenal de no-ciones que posteriormente le permitirán a Wittgenstein realizar los bien conocidos análisis de su obra de madurez (e.g., de "conocimiento", "estado mental", "significado", etc.). En lo que a nuevas concepciones atañe, puede con plausibilidad defenderse la tesis de que prácticamente nada de lo que se nos dice en relación con las matemáticas había sido dicho antes por alguien.

Muy especialmente, vale la pena señalar el nuevo tratamiento de la infinitud en conexión con la noción de posibilidad. Sobre la plataforma del feroz ataque wingensteiniano al formalismo de Hil-bert y al logicismo de Frege y Russell empieza a delinearse un panorama insospechado del mundo de las matemáticas. No es por casualidad que, en su reporte (positivo) el consejo de Trinity College, Cambridge, para contribuir a una decisión concerniente a la reanudación o cancelación de la beca que le había sido otorgada a Wittgenstein, Russell diera abiertamente expresion a su temor respecto a la verdad de las nuevas doctrinas de Wittgenstein presentadas por vez primera precisamente en este libro. Ahora bien, esto nos permite afirmar que en las Observaciones filosóficas no sólo encontramos a un Wittgenstein iconoclasta, sino también a un Wittgenstein constructivo, inspirado quizá por la ilusión de que a final de cuentas algo positivo se podría decir en filosofía. Esta ilusión, empero, no debería ser confundida con la idea de que Wittgenstein creía que el nuevo modo de pensar que está empezando a desarrollar y cuyos resultados empezaban a aflorar resultarían atractivos, por no decir convin-centes, a sus contemporáneos. La primera parte del célebre pró-logo del libro liquida toda duda que se pudiera tener a este res-pecto. Es interesante el que el estilo de Wittgenstein en esta obra sea tan distinto de todo lo que se le conoce. El que los párrafos no estén numerados, a la manera del Tractatus, ni se descomponga el texto en secciones, como acontece con Zettel, las Investigaciones filosóficas o Sobre la certeza, algo sugiere respecto al contenido de la obra. Por lo pronto podemos notar que, a diferencia de lo que pasa con otros libros, en las Observaciones filosóficas Wittgenstein pole-miza, discute, y no me refiero, claro está, a los Apéndices, en los cuales se recogen las discusiones en las que tomaron parte Wittgen-stein y algunos miembros del Círculo de Viena. Tengo en mente, más bien, el carácter mismo de la exposición, el modo como está redactado el material. En raras ocasiones dice Wittgenstein cosas como, e.g., "Ya es tiempo de elaborar una crítica de la expresión 'dato de los sentidos'." Habría que destacar también la abundancia de ejemplos sorprendentes y de "experimentos de pensamiento" o, en terminología wingensteiniana, de análisis gramaticales. No podría tampoco escapar al ojo avisor lo sugerente de planteamientos y formulaciones como cuando, en una especie de diálogo íntimo entre la realidad y el espacio en relación con la divisibilidad, imagi-nario diálogo traducido a palabras por el autor, el espacio le dice a la realidad: "puedes hacer en mí lo que quieras (puedes dividir-te cuanto quieras en mí)". En verdad, las Observaciones filosóficas son un texto en el que se funden osadía intelectual y originalidad literaria. En relación con el trabajo de traducción quisiera decir tan sólo unas cuantas palabras. Dos principios, difíciles de conciliar mas no lógicamente incompatibles entre sí, me guiaron permanente-mente: literalidad en la conversión al español y naturalidad en la formulación final; o, si se prefiere, fidelidad al texto alemán y apego a nuestro modo natural de hablar en español. Así, pues, a diferencia de otras traducciones que vi, intenté a toda costa dejar hablar a Wittgenstein sin poner en él palabras mías, expresiones que "dieran la idea", etc. Pero también me pareció siempre que la fidelidad a la filosofia de Wittgenstein exigía del traductor espontaneidad, fluidez, naturalidad en la versión final, en este caso al español. Se presentaron, por otra parte, los inevitables problemas de la traducción de tecnicismos. Son dos lo que, a manera de ilustración y muy brevemente, quisiera mencionar en estas páginas. El primero es el caso de Bild. Resultará obvio a todo lector del texto y mínimamente familiarizado con los trabajos de Wittgen-stein que se trata de un término procedente del Tractatus. Como es bien sabido, en la traducción que Tierno Galván hizo del pri-mer libro de Wittgenstein se ofrece como traducción "figura". Esta propuesta de traducción tiene la ventaja de eliminar de la teoría del simbolismo toda connotación mentalista; empero, tiene la des-ventaja de hacerle perder su rasgo positivo, esto es, el énfasis que a través de dichas palabras se pone en el carácter pictórico o de-claradamente representacional de la proposición. Por ello, opté por traducir Bild como creo que se debió haber traducido desde siempre, esto es, como "retrato". Entonces sí resulta inteligible la aplicación del apelativo "pictórica" a su teoría general del simbolismo, puesto que lo que se afirma al hablar, e-9-, de una proposición es que es un retrato de un estado de cosas. Desafortunadamente, la palabra alemana Bild también puede ser usada de un modo que sólo podríamos traducir como "imagen", como cuando se habla de una post-imagen o de una imagen mnémica. En la mayoría de los casos la traducción acertada se impone a sí misma por obvia; en los casos problemáticos, el contexto permite resolver la duda.

El segundo caso de tecnicismo difícil de traducir al español fue el de Übersichtlichkeit. Las ideas implicadas por esta noción son la de una visión clara, sintética, transparente de las reglas gramati-cales de un lenguaje, siendo las reglas gramaticales las reglas de uso de los términos, las reglas que fijan los límites entre el sen-tido y el sinsentido. Huelga decir que la gramática en el sentido de Wittgenstein no tiene nada que ver con la gramática escolar, la gramática meramente clasif.catoria. Como era de esperarse, hay para "Übersichtlichkeit" toda una variedad de traducciones, tanto al español como a otros idiomas. Es mi opinión, sin embargo, que es preciso hacer un esfuerzo para, de alguna manera, unificar el vocabulario técnico wingensteiniano. Es en parte por ello que opté en este caso por seguir lo que me parece la mejor traducción, viz., la de E. Anscombe. Así, traduje el término alemán mencionado, que en manos de Wittgenstein es obviamente un término técnico, por "representación perspicua" (y sus derivados), en lugar de "representación sinóptica", "visión global', etc., que son las versiones en circulación y que recogen sólo diversos matices del concepto en cuestión. Por razones poco claras o nunca hechas explícitas, lo cierto es que las Observaciones filosóficas son un texto poco estudiado, poco aprovechado y, por ende, poco disfrutado. El impacto de la última filosofía de Wittgenstein tuvo la inesperada y negativa consecuencia de hacer que la gran mayoría de los estudiosos descuidaran los primeros escritos de su segundo gran periodo. Con esta tra-ducción intentamos contribuir a poner un alto a este lamentable estado de cosas. Quienes lean con cuidado este libro descubrirán a un Wittgenstein muy distinto del estereotipado, un pensador lleno de frescura y vigor y dispuesto a hacer un esfuerzo intelectual hercúleo con no otro fin que el de ofrecer a la comunidad filosófica mundial un libro de filosofía nueva, una primera muestra de eso que es un nuevo modo de pensar. Y, aunque sin duda aventurada, no es descabellada la hipótesis de que se está ya en posición de apreciar la versatilidad y la profundidad de los pensamientos vertidos en este gran libro de Ludwig Wittgenstein y de empezar a asimilar el contenido de su mensaje.

Alejandro Tomasini Bassols
Instituto de Investigaciones Filosóficas
UNAM, 1993
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NOTA DEL EDITOR

Nuestro texto es un texto mecanografiado que G.E. Moore nos dio muy pronto después de la muerte de Wittgenstein: se trata, eviden-temente, del texto que Wittgenstein dejó con Bertrand Russell, en mayo de 1930, y que Russell envió al consejo de Trinity College, Cambridge, con su reporte en favor de una renovación de la beca de investigación de Wittgenstein.' Todos los pasajes en él fueron escritos en volúmenes mecanografiados entre el 2 de febrero de 1929 y la última semana de abril de 1930. La última sección me-canografiada del manuscrito e incluida aquí tiene fecha del 24 de abril de 1930. El 5 de mayo de 1930, Russell le escribió a Moore que había "tenido una segunda visita de Wittgenstein... Me dejó mucho texto mecanografiado y que enviaré a LittIewood tan pron-to como lo haya leído" U.E. Littlewood, F.R.S., Fellow de Trinity College]. En su reporte al consejo, con fecha de 8 de mayo, Russell dice que pasó cinco días discutiendo con Wittgenstein, "mientras explicaba sus ideas, y me dejó un voluminoso texto mecanogra-fiado, Philosophische Bemerkungen, del cual he leído más o menos un tercio. Habría sido muy difícil de comprender el texto mecano-grafiado, el cual se compone meramente de notas aproximadas, sin la ayuda de las conversaciones." El consejo había autorizado a Moore para que le pidiera a Russell un reporte y yo supongo que le pidieron a Moore que le devolviera a Wittgenstein el texto me-canografiado. Wittgenstein le pidió a Moore que se encargara de él. Aparentemente, él mismo no se quedó con una copia. Wittgenstein le había hecho anteriormente a Russell una visita, en marzo de 1930, y Russell le escribió por aquel entonces a Mo-ore que "tiene la intención, mientras esté en Austria, de hacer una sinopsis de su trabajo, lo cual me haría mucho más fácil elaborar

1 The Autobiography of Bertrand Russell, vol. II, pp. 196-200, Londres, 1968.

... de manera adecuada un reporte... Tiene la intención de visitarme con su sinopsis de nuevo en Cornwell,j usto antes del inicio del trimestre de mayo." Dificilmente podría Wittgenstein haber llamado a las Bemerkungen una sinopsis cuando se las entregó a Russell; ni las llamó así Russell cuando le escribió a Moore y luego al conse-jo acerca de ellas. Por otra parte, se trata de una selección y de un reordenamiento de pasajes de lo que en ese momento tenía en forma manuscrita y en mecanografía. Estaba hecho de fichas cortadas de un texto mecanografiado y pegadas en una carpeta en blanco y con un orden nuevo. El texto mecanografiado "continuo" fue hecho de los volúmenes manuscritos I, II, y III, así como de la primera mitad del IV. Al mecanografiarlos, Wittgenstein dejó fuera muchos pasajes del manuscrito -más de 1 y de II que de los otros. Al mecanografiarlo en esta ocasión, cambió el orden de algunos amplios bloques de material. Esto no era en nada como un reordenamiento de las fichas que había cortado de él para las Philosophische Bemerkungen, tal como Moore nos las dió. No se trataba de "meramente notas aproximadas". Pero no era de fácil lectura y Wittgenstein no lo habría publicado sin pulirlo. Ningún espacio mostraba dónde un grupo de observaciones se apoyaban estrechamente y dónde empezaba un nuevo tópico. Los parágrafos no estaban numerados. Y era difícil ver el ordenamien-to y la unidad de la obra hasta que uno la hubiera leído unas cuantas veces. (Russell no tuvo tiempo de leerlo por completo ni una sola vez.) Si él hubiera pensado en hacer este texto mecanografiado más übersichtlich, Wittgenstein podría haber introducido números para los parágrafos, como lo hizo en el Brown Book y en las Inves-tigations. Podría haberlo dividido en capítulos, como lo hizo con el texto mecanografiado 1932-1933 (no. 213) -si bien esto nunca lo volvió a hacer. (Véase la parte II de la Philosophische Grammatik.) El texto mecanografiado 1932-1933 fue el único para el cual él elaboró un índice de contenido. No podemos adivinar si él habría intentado hacer esto para las Philosophische Bemerkungen. Para el Blue Book no proporcionó ni números ni divisiones de capítulos. Si efectivamente al principio pensó en las Bemerkungen que dejó con Russell como en una "sinopsis" de sus escritos de los últimos 18 meses, podría haber pensado en algún sistema de numeración (estoy pensando en el Tractatus) que mostrara el orden. Pero no he encontrado ninguna referencia o nota en este sentido.

Él siguió escribiendo directamente después de haber visto a Russell -a partir de las entradas en el volumen manuscrito uno pensaría que no había habido un corte. Había guardado una co-pia del texto mecanografiado que había cortado en fichas para formar las Philosophische Bemerkungen. (De hecho, la copia de arri-ba -y la menos legible en las primeras 60 páginas: su cinta de la máquina de escribir estaba acabada y apenas marcaba. Posterior-mente acostumbraría dictarle a un mecanógrafo profesional.) En diversos lugares añadía algo a lo que había mecanografiado o lo revisaba -escribiendo con lápiz o con tinta al dorso de las hojas mecanografiadas o entre líneas o en los márgenes. En algunos lugares arrancó páginas de esta copia y cortó diversas secciones -pegándolas en las carpetas manuscritas o juntándolas con otras fichas de otros textos mecanografiados para formar el texto me-canografiado 1932-1933. En uno o dos lugares de aquí he citado una revisión hecha a lápiz de una nota al pie de página. Pero no pienso, en general, que las revisiones que efectuó allí puedan pasar como revisiones del texto mecanografiado (con su título de página y motto que había dejado con Russell. Ellas pertenecían a un cam-bio de amplio alcance y desarrollo en el pensar de Wittgenstein, y a un libro diferente. Él llegó a Cambridge en algún momento de enero de 1929 y empezo su primer volumen manuscrito el 2 de febrero. (Volumen "manuscrito", en tanto que diferente de "cuaderno": se trataba en general de un cuaderno de pasta dura, a menudo una carpeta amplia. Un volumen así no son nunca notas aproximadas, como a menudo lo son cuadernos de cubierta de papel o de bolsillo.) Los volúmenes I y II no pueden separarse, porque al principio él escribía únicamente sobre las páginas del lado derecho; cuando llegó al final de volumen II, continuó de este modo lo que estaba escribiendo en las páginas del lado izquierdo del volumen II y cuan-do llegó al final del volumen en este lado siguió en las páginas del lado izquierdo del volumen I -y así hasta el final de I. El volumen III empieza en donde éste acaba. Empezó el III hacia finales de agosto o a principios de septiembre de 1929. (Después de la pri-mera semana ya no fechó sus entradas en I y Il. La primera fecha en III viene en la página 87 del manuscrito. Es: 11-9-29.) Él escribió Some Remarks on Logical Form para leerlo ante la se-sión conjunta de la Aristotelian Society y la Mind Association, en julio de 1929 -pero no le gustó su trabajo y cuando llegó el momento lo ignoró y habló acerca de la infinitud en matemáticas. En los volúmenes 1 y II hay discusiones de sugerencias que él hace en el artículo sobre Logical Form.2 Las Philosophische Bemerkungen contienen unas cuantas de ellas, pero muchas -las centrales en el artículo, pienso- quedan fuera. Pudiera ser que algunas observa-ciones acerca del "lenguaje fenomenológico" se refirieran al punto de vista anterior en dicho artículo. Y pudiera ser que la primera oración de § 46 se refiriera al ejemplo de allí en el que se usan coordenadas. En el Apéndice I, el texto mecanografiado de Wittgenstein de "Complejo y hecho" (Komplex und Tatsache) está tomado del volumen IV del manuscrito, en una entrada fechada 30-6-31, más de un año después del último pasaje de las Bemerkungen. Es la prime-ra de tres secciones de lo que habíajuntado como un único texto mecanografiado (impreso ahora en la Philosophische Grammatik). Éstas están numeradas de manera consecutiva como formando un único ensayo, aunque no están cerca entre sí en los manuscritos. "Infinitamente largo" y Tosibilidad infinita" están numerados de manera consecutiva, como si también formaran un ensayo. Ambos grupos parecen haber sido mecanografiadosjunto con el texto me-canografiado 1932-1933 y Wittgenstein los mantuvo juntos, pero no forman parte de él. De las dos secciones que siguen a "Complejo y hecho" en el texto mecanografiado, cerca de dos tercios de las observaciones están aquí en las Philosophische Bemerkungen, especialmente de § 93 hasta el final de § 98. En el manuscrito (volumen VI), la discusión de "complejo 7É" hecho brota de "describo el hecho que sería la realización" de una orden o de una expectativa -y la dificultad aparente de que esta descripción es "de carácter general", en tanto que la "realización", cuando se produce, es algo a lo que se puede apuntar. Es como si yo hubiera pintado la manzana que iba a crecer en esta rama y ahora la manzana misma estuviera allí: como si la manzana madura fuera el evento que estaba yo esperando. Pero la manzana no es en abosuluto un evento. "El hecho (o evento) está descrito en términos generales". Pero entonces al hecho se le trata como si fuera análogo a una casa o a alguna otra clase de complejo. Pero el hombre a quien esperaba no es la realización, sino el que haya

2 Hay traducción al español de Alejandro Tomasini Bassols: Forma lógica, Cuadernos de Crítica, no. 15, UIA,... [NTE.1

venido. Esto directamente conduce a "complejo qÉ hecho". Y esto era importante para la comprensión de "clescribir". La expectativa y la realización tienen un papel diferente en las matemáticas -no como su papel en la experiencia. Y en las mate-máticas no ha~distinción.

En las matemáticas, descripción y objeto son equivalentes."El quinto número en esta serie de números tiene estas propiedades" dice lo mismo que " tiene estas propiedades". Las propiedades de una casa no se siguen de su posición en una fila de casas, pero las propiedades de un número son las propiedades de una posicion.

No se puede describir lo que se espera que suceda en el desarrollo de una fracción decimal, salvo escribiendo el cálculo en el que viene. Wittgenstein solía expresar esto diciendo "la descripción de un cálculo logra lo mismo que el cálculo; la descripción de un lenguaje logra lo mismo que el lenguaJe". El pasaje que he citado viene justo antes de la discusión de "Infinitamente largo" en el manuscrito (volumen IX). La revisión de su explicación de "descripción" acarreó consigo una revisión de la explicación de la aplicación de las matemáticas y, especialmente, del uso de expresiones como "infinitud", en el sentido matemático, para la descripción de sucesos físicos.
Rush Rhees


---cita de W---

"Et multi ante nos vitam istam agentes, praestruxerant aerumnosas vias, per quas transire cogebamur multiplicato labore et dolore filiis Adam." San Agustín


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PREFACIO

Este libro fue escrito para hombres que estén en simpatía con su espíritu. Este espíritu es diferente del que conforma la vasta corriente de la civilización europea y americana, en la cual estamos todos inmersos. Éste se expresa en el progreso, en la construcción de estructuras cada vez más amplias y complicadas; aquél en la persecución de la claridad y la trans-parencia. El primero trata de atrapar el mundo en su periferia, en su variedad; el segundo en su centro, en su esencia. Así, el primero añade construcción tras construcción, moviéndose, por así decirlo, hacia adelante y hacia arriba, de un escalón al siguiente, en tanto que el otro permanece en donde está y lo que se esfuerza Por atrapar es siempre lo mismo.

Yo quisiera decir "Este libro está escrito a la gloria de Dios", pero en nuestros días ello sería torpemente deshonesto, es decir, no sería debidamente comprendido. Lo que ello significa es que el libro está escrito en buena voluntad y en la medida en que no esté así escrito, sino por vanidad, etc., su autor quisiera que se le condenara. Él no puede liberarlo de esas impurezas más allá de lo que él mismo está libre de ellas.

Noviembre 1930
L.W



---texto---[revisar escaneado]



INDICE ANALíTICO DE CONTENIDOS


1 Una proposición está completamente analizada desde un punto de vista lógico si su gramática es aclarada por completo -inde-pendientemente de su modo de expresión. Lo posible y necesario es separar lo que es esencial de lo que es inesencial en nuestro lenguaje -lo cual desemboca en la construcción de un lenguaje fenomenológico. La fenomenología es la gramática de aquellos hechos sobre los cuales la física construye sus teorías. 41

2 La complejidad de la filosofía no reside en su temática, sino en nuestro enredado entendimiento. 42

3¡Qué extraño sería que la lógica se ocupara de un lenguaje "ideal" y no del nuestro! 42

4 Si yo pudiera describir el objetivo de las convenciones grama-ticales diciendo que ciertas propiedades de los colores (digamos) las hicieron necesarias -entonces ello haría superfluas a las con-venciones, puesto que en dicho caso yo podría decir precisamente eso que las convenciones excluyen que diga. 43

5¿Podría acaso decirse: el niño debe aprender a hablar un len guaje particular, pero no a pensar? 43

6 En cierto sentido, el uso del lenguaje es algo que no puede enseñarse. 44

7 Las convenciones de la gramática no pueden justificarse me-diante la descripción de lo representado: cualquier descripción así ya presupone las reglas gramaticales. 44

8 La clase de coordinación sobre la base de la cual funciona unlenguaje oído o visto sería: 'si oyes un disparo o me ves hacer señales con la mano, corre'. 45

9 ¿Acaso han desde siempre emitido los filósofos únicamente sin-sentidos? 45


10 La concepción de las proposiciones como instrucciones para hacer modelos. Para que una palabra pueda guiar mi mano debe tener la misma multiplicidad que la acción deseada. Y esto también explica la proposición negativa. 47

11¿Cómo puedo saber que reconozco lo rojo cuando lo veo? ¿Cómo sé que ése es el color del que quería hablar? 47

12 Si la imagen del color no es idéntica al color que efectivamen-te se está viendo ¿cómo puede efectuarse una comparación entre ellos? 48

13 El lenguaje tiene la misma multiplicidad que un tablero de control que desencadena las acciones que corresponden a sus pro-posiciones. 48

14 Sólo la aplicación convierte una vara en una palanca. Toda instrucción puede concebirse como una descripción, toda descrip-ción como una instrucción. 49

15¿Qué significa comprender una proposición como un miem bro de un sistema de proposiciones? Su complejidad sólo se explica por el uso para el cual se le destinó. 49

16 ¿Cómo sé que era eso lo que esperaba? ¿Cómo sé que el co-lor que ahora llamo 'blanco' es el mismo que el que ví ayer aquí? Reconociéndolo de nuevo. 49

17 ¿Debería la lógica preocuparse por la cuestión de si una pro-posición fue pensada de manera meramente automática o a fondo?





A ella le interesa la proposición como parte de un sistema de len-guaje. 50

18 No creo que la lógica pueda hablar acerca de las proposiciones en otro sentido que no sea aquel según el cual decimos 'hay allí escrita una oración'. 51

19 Concordancia de una proposición con la realidad. Se puede concebir el reconocimiento, como la memoria, de dos maneras dis-tintas: como una fuente de los conceptos de pasado y de igualdad o como un modo de corroborar lo que sucedió y la igualdad. 51

20 Si se excluye del lenguaje al elemento de intención, toda su función se derrumba. 53

21 La diferencia esencial entre la concepción pictórica (de la in-tención) y la concepción de Russell es que la primera considera el reconocimiento como la percepción de una relación interna. La conexión causal entre el lenguaje y la acción es una relación ex-terna. 53

22Creo que la teoría de Russell desemboca en lo siguiente: si le doy a alguien una orden y estoy contento con lo que él hace, entonces él ejecutó mi orden. 54

23 Si, al aprender un lenguaje, el habla (por así decirlo) se conec-ta con la acción ¿sería posible que estas conexiones se rompieran? Si así fuera ¿de qué medios dispondría para comparar el arreglo original con la acción subsiguiente? 54

24 La intención ya está expresada en el modo como yo ahora comparo el retrato con la realidad. 55

25 Esperar que p sea el caso debe ser lo mismo que esperar la realización de esta expectativa. 55

26 Si no hubiera más que conexiones externas no podría descrí-birse ninguna conexión en absoluto, puesto que sólo describimos conexiones externas mediante conexiones internas. 56

27 El sentido de una pregunta es el método de responderla. Dime cómo buscas y te diré qué estás buscando. 56

28 La expectativa está conectada con la búsqueda. Yo sé qué estoy buscando sin que aquello que busco tenga que existir. La respuesta a esto es el evento que reemplaza a la expectativa. Ello, desde luego, significa que la expectativa debe estar en el mismo espacio que lo esperado. 57

29 De la expectativa no se da una descripción externa indicando aquello que se espera; describirla mediante lo que se espera es dar una descripción interna. 58

30 Si digo 'éste es el mismo evento que esperaba' y 'éste es el mis-mo evento que también sucedió en aquel lugar', entonces 'el mismo' tiene un significado diferente en cada caso. 58

31Lenguaje e intención. Si se dice 'ésa es la palanca del freno, pero no funciona', se está hablando de intención. 59

32 Llamo pensamiento, expectativa, deseo, etc., sólo a aquello para lo cual hay una expresión articulada. 59

33 Cómo se busque expresa de uno u otro modo lo que se espera. La expectativa prepara un instrumento de medición para medir el evento. Si la expectativa no estuviera conectada con la realidad, se podría esperar un sinsentido. 60

34 Si digo que la representación debe versar sobre mi mundo, entonces no se puede decir 'puesto que de otro modo no podría verificarla', sino 'puesto que de otro modo de entrada no ten-dría para mí ningún sentido'. 61

35 Lo extraño es: sabemos que es una expectativa. Y es eso lo que muestra que la expectativa está conectada de manera inmediata con la realidad. Tenemos que poder dar una descripción en la que se compare la expectativa con el presente. 62

36 Lo que alguna vez llamé 'objetos' era simplemente aquello de lo que podemos hablar independientemente de lo que sea el caso. 'Estoy en espera de tres golpes a la puerta'. ¿Qué tal si yo respondiera '¿cómo sabes que hay tres golpes?'? 62

37 ¿Está acaso un hombre que por el momento no puede ver nada ro o a su alrededor en la misma posición que alguien que es j incapaz de ver lo rojo? Si uno de ellos imagina lo rojo, entonces no se trata de un rojo visto. 63

38 El recuerdo y la realidad deben estar en un espacio. Asimismo, la imagen y la realidad están en un espacio. 63

39 Si veo únicamente algo negro y digo que no es rojo ¿cómo sé que no estoy emitiendo un sinsentido -¡.e., que ello podría ser rojo, que hay rojo- si el rojo no fuera simplemente un índi-ce más de graduación en un mismo instrumento de medición que el negro? 65

40 Si la comparación con el instrumento de medición es válida, la palabra 'azul' debería indicarme la dirección en la que voy de lo negro a lo azul. Pero ¿cómo quedan expresadas ambas direcciones en la gramática? 65

41 El daltónico tiene un sistema de colores diferente del que po-see un hombre normal. ¿Es entonces la pregunta '¿puede alguien que no sabe cómo son el rojo y el verde ver realmente lo que lla-mamos "azuV y "arnarillo'7? 66

42 El gris ya debe haber sido concebido en el espacio de lo más oscuro y lo más claro. El instrumento de medición ya debe haber sido sobrepuesto: yo no puedo escoger entre el oído interno y la sordera interna. 66

43 A cualquier pregunta corresponde siempre un método de solución. No se puede comparar un retrato con la realidad a menos de que se le pueda aplicar como un instrumento de medición. 67

44 ¿Cómo sería posible una formally certified proposition'?l La aplicación del instrumento de medición no presupone ninguna longitud particular del objeto que hay que medir. Es por eso que puedo aprender a medir en general. 68

45 Pero ¿están las palabras en el mismo espacio que el objeto cuya longitud se describe? Bien, la unidad de longitud es parte del simbolismo y es ella lo que contiene el elemento específicamente espacial. 68

46 Un lenguaje que se sirve de un sistema de coordenadas. El signo escrito sin el sistema de coordenadas carece de sentido. 69

47 No nos sorprendemos en absoluto cuando vemos a nuestro alrededor, nos movemos en el espacio, sentimos nuestros propios cuerpos, etc., etc., porque no hay nada que se contraponga a la forma de nuestro mundo. El carácter auto-evidente del mundo se expresa en el hecho mismo de que el lenguaje puede referirse a él y sólo a él refiere. 70

48 La corriente de la vida, o la corriente del mundo, fluye y nuestras proposiciones son verificadas en determinados instantes. Luego son conmensurables con el presente. 70

49 Quizá la dificultad radique en que se toma el concepto de tiempo del tiempo físico y que se aplica al curso de la viven-cia inmediata. No hablamos de imágenes presentes, pasadas y fú-turas. 71

50'No veo el pasado, sino sólo un retrato del pasado'. Pero ¿cómo sé que se trata de un retrato del pasado? 72

1 Proposición formalmente certificada. En inglés en el original. [Nota del traductor al español (NTE).]

51 Así, en la cinta de la película hay una imagen presente, imá-genes pasadas y futuras: pero en la pantalla sólo está el pre-sente. 73

52 No podemos decir 'el tiempo fluye' si por 'tiempo' nos referi-mos a la posibilidad del cambio. -Nos parece también como si el recuerdo fuera un pálido retrato de lo que originalmente tuvimos ante nosotros con toda claridad. Y en el lenguaje de los objetos físicos así es. 73

53 Pero también lo podemos decir de otro modo; y ello es impor-tante. La expresión 'ilusión óptica', por ejemplo, da la idea de un error, inclusive cuando no hay ninguno. Uno podría imaginar un lenguaje absolutamente objetivo. 74

54 El lenguaje sólo puede decir aquellas cosas que también po-demos imaginar de otro modo. El que todo fluya es algo que debe expresarse en la aplicación del lenguaje. Y si alguien dice que úni-camente la experiencia actual tiene realidad, entonces la palabra 'actual' debe ser aquí redundante. 74

55 Ciertas proposiciones importantes que describen una expe-riencía que también podría haber sido de otro modo: como, por ejemplo, que mi campo visual está casi de manera incesante en un estado de f lujo. 76

56 Si enuncio una proposición como Julio César cruzó los Alpes' ¿acaso meramente describo mi estado mental actual? -La propo-sición dice lo que creo. Si deseo saber qué es eso, lo mejor es preguntar porqué lo creo. 76


57 Un modo equívoco de representación en nuestro lenguaje es el uso de la palabra 'yo', sobre todo cuando se le usa en la represen-tación de la vivencia inmediata. ¿Cómo sería el que una vivencia así fuera representada sin usar el pronombre personal? 78

58 Digamos que así: si yo, L.W., tengo un dolor de muelas, se dice: 'hay dolor de rnuelas'. En otros casos: A se comporta como L.W. lo hace cuando hay dolor de muelas'. El lenguaje puede tener a cualquiera como centro. El que me tenga a mí como centro radica en su aplicación. Esta posición especial no puede expresarse. Que yo diga que eso es representado no es una cosa más entre otras, o que diga que no puedo expresar la ventaja de mi lenguaje -ambos casos conducen a lo mismo. 78

59 No es posible creer algo que no se pueda de alguna manera pensar como verificado. Eso puedo hacerlo en el caso de que crea que alguien está triste. Pero no puedo creer que yo estoy triste. 79

60 ¿Tiene sentido decir que dos personas tienen el mismo cuer-po? so

61 ¿Cómo se distingue su dolor de muelas del mío? 80

62 'Cuando digo que él tiene un dolor de muelas, quiero decir que él tiene ahora lo que yo en una ocasión tuve.' Pero ¿es ésta una relación que el dolor de muelas tuvo en una ocasión conmigo y que ahora tiene con él? si

63 Yo podría hablar de dolor de muelas (datum de la sensibilidad) en la muela de alguien diferente, en el sentido de que sería posi-ble sentir dolor en una muela ubicada en la boca de alguien dife-rente. 82

64 Si yo digo 'A A le duele la muela', uso la idea de sentir dolor del mismo modo como uso, digamos, el concepto de f luir cuando hablo de que f luye la corriente eléctrica. -Las hipótesis de que (1) otras personas tienen dolor de muelas y (2) se conducen exac-tamente como yo lo hago, pero no tienen dolor- posiblemente tienen idénticos sentidos. 83

65 Nuestro lenguaje usa las expresiones 'rni dolor' y 'su dolor' y

también 'yo tengo (o siento) un dolor', pero 'yo siento mi dolor' o 'yo siento su dolor' son sinsentidos. 84

66 ¿Qué sería el que yo tuviera dos cuerpos, ¡.e., que mi cuerpo se compusiera de dos organismos separados? -Los filósofos que creen que se puede, por decirlo de algún modo, extender la expe-riencia mediante el pensar deberían recordar que por teléfono se puede transmitir el habla, mas no el sarampión. 85


67 Supóngase que tuviera una memoria tan buena que pudiera recordar todas mis impresiones sensoriales. Podría entonces des-cribirlas, e.g., representando plásticamente las imágenes visuales, terminándolas sólo en la medida en que las vi y movidas por medio de algún mecanismo. 87

68 Si describo un lenguaje describo algo físico. Pero ¿como pue-de un lenguaje físico describir el fenómeno? 87

69 El fenómeno (specious present)2 contiene tiempo, pero no está en el tiempo. En tanto que el lenguaje se devana en el tiempo. 88

70 Necesitamos un modo de hablar mediante el cual poda-mos representar los fenómenos del espacio visual, aislados como tales. 88

71 Sólo en el lenguaje del espacio físico se llama 'subjetivo' al espacio visual. Lo esencial es que la representación del espacio visual es la representación de un objeto y no contiene ninguna alusión a un sujeto. 89

72 ¿Cómo puedo llegar a saber que veo el mundo a través de la pupila de mi globo ocular? No, por cierto, de una manera esen-cialmente diferente de como digo que lo veo a través de la ven-tana. 90

73 En el espacio visual no hay un ojo que me pertenezca y ojos (final de la pag. 9)

Nota de la pag. 9:
2 Presente especioso. En inglés en el original. [NTE.]



CITAS DEL TEXTO:

"los filósofos que creen que se puede, por decirlo de algún modo, extender la experiencia mediante el pensar deberían recordar que por teléfono se puede transmitir el habla, mas no el sarampión." (Pag. 9 ?)


"Que un punto en el plano esté representado por un par de números y que en un espacio de tres dimensiones lo esté por una tríada, basta para mostrar que el objeto representado no es en absoluto el punto, sino la red de puntos." (pag.26)


"La proposición, la hipótesis, se acopla con la realidad -con mayor o menor laxitud. Lo esencial es que al final los signos se sigan refiriendo a la experiencia inmediata y no a un intermediario (cosa en sí). Una proposición construída de modo tal que su verdad o falsedad no se puede corroborar está completamente desligada de la realidad y deja de funcionar como proposición." (Pag. 36)

"¿Por qué es la filosofía tan complicada? Después de todo, debería ser *enteramente* simple. -La filosofía desenreda los nudos de nuestro pensar, los cuales hemos de un modo absurdo generado; pero para lograr esto, la filosofía debe hacer movimientos que son tan complicados como los nudos. Por ello, aunque el *resultado* de la filosofía es simple, su método para llegar a él no puede serlo.

La complejidad de la filosofía no reside en su temática, sino en nuestro enredado entendimiento." (pag. 42)


"Desde luego que el pensar de los seres humanos comunes consiste en una mescolanza de símbolos, de los cuales los estrictamente lingüísticos son quizá sólo una pequeña parte." (pag. 44)


"No se puede usar el lenguaje para ir más allá de la posibiidad de la evidencia." (pag. 45)


"Sólo en el contexto de una proposición tiene una palabra *significado*: eso es como decir que es sólo cuando se le usa que una vara es una palanca. Sólo la aplicación la convierte en palanca.

Toda instrucción puede concebirse como descripción, toda descripción como instrucción." (pag.49)