sábado, 19 de abril de 2008

Robos callejeros

Clarín Digital. Lo matan delante de su familia para robarle el pasacasete
Miércoles 31 de diciembre de 1997
MATAR POR MATAR: LOS LADRONES CORTARON LA CALLE PARA QUE SE DETUVIERA
Lo matan delante de su familia para robarle el pasacasete
Ocurrió ayer a la madrugada en Virreyes · La víctima fue un verdulero de 26 años que iba junto a su mujer y una hija de dos años · La Policía cree que los asaltantes tendrían no más de 15 o 16 años
LEONARDO TORRESI

Consejos a conductores

DOLOR. Los amigos del joven asesinado estaban indignados por el crimen. Un verdulero de 26 años, que iba en un auto con su esposa y una hija de dos años, fue asesinado ayer a la madrugada por tres asaltantes que, después de pegarle un tiro en el pecho, le robaron el pasacasete y la plata que llevaba encima.

Los asaltantes emboscaron al verdulero cortando la calle por la que manejaba en la localidad de Virreyes, al norte del conurbano. Los tres serían menores de edad. "No tendrían más de 15 o 16 años", dijo ayer una fuente policial. Hasta anoche no los habían encontrado.

El asesinato del joven se suma a un seguidilla de casos de robos con final violento, que crearon una fuerte sensación de inseguridad tanto en el Gran Buenos Aires como en la Capital.

Aldo Luis Aspesi era el dueño de un verdulería en Punta Chica, en Victoria. El lunes a la noche había ido con su mujer, Mariana, y su hija Aixa, a cenar a la casa de un familiar. Ya era de madrugada cuando salió para su casa para llevar a su mujer y la nena. Después pensaba ir hasta el mercado de verduras de Beccar, a pagar una mercadería.

Pero la esposa le dijo que quería acompañarlo, y toda la familia fue al mercado. Un poco antes de las 3 de la madrugada volvían por la calle Malvinas Argentinas, cuando vieron que un vallado les obstruía el paso.

Eran dos andamios metálicos como los que usan los albañiles. Aspesi frenó y vio que tres personas salían de unos pastizales que hay junto a una vía.

A los tiros

"Según pudimos establecer, salieron directamente disparando", dijo ayer a Clarín Oscar Niwes, el jefe de la comisaría 2 de San Fernando. Aspesi puso la marcha atrás y retrocedió en zig-zag. Pero chocó contra un cordón y reventó una goma.

Los tres asaltantes corrieron hasta el auto, un Renault 18 break. Arrancaron el estéreo y le robaron a Aspesi 250 dólares que llevaba encima. Después salieron corriendo y se escondieron en el barrio Santa Rosa, una villa de emergencia que está a unos cien metros.

Mientras su mujer lloraba enloquecida, Aspesi se bajó ensangrantado del auto. Tenía una bala calibre 22 en un costado del pecho. Unos vecinos llamaron a la policía, que cargó al verdulero para llevarlo al hospital. Pero no llegó, murió en el camino.

Anoche, los policías no creían que los asaltantes tuvieran "marcado" al verdulero, que casi todos los días iba por el mismo camino con dinero encima. Suponían que se trató de una fatal casualidad.
El verdulero fue velado ayer en Martínez y hoy a la mañana será sepultado en el cementerio de San Isidro. Ayer a la tarde más de cien personas, entre familiares y amigos, pasaron por la cochería donde se hizo el velatorio.

"Esta es un injusticia muy grande. Era un gran laburador. Un pibe que recién empezaba a vivir", dijo a Clarín el padre del joven, Aldo Aspesi.

El verdulero asesinado vivía en el barrio Mil Casas, en Victoria. Se había mudado hace un año, cuando sus padres y sus suegros lo ayudaron para comprar el departamento.

Aspesi había empezado como empleado en una verdulería y hace un tiempo puso la propia. Le iba bastante bien, aunque estaba preocupado porque en poco tiempo lo habían asaltado dos veces.

El baúl del auto donde lo mataron estaba cargado de comida y botellas de sidra que hoy pensaba llevar a la casa de su padre en Del Viso, donde iba a pasar la noche de Año Nuevo. Para mediados de mes tenía planeadas vacaciones con la familia en las playas de Uruguay.
Anoche, la Policía rastreaba a los tres asaltantes que lo mataron. "El comisario me dijo que se sacaba el uniforme y, como hombre, me juraba que los iba a meter presos", dijo el padre del verdulero buscando un poco de consuelo.

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