jueves, 19 de junio de 2008

Meditar

(...) pero estoy probando estas indicaciones que parecen ser sacadas de El libro tibetano de la vida y de la muerte por Sogyal Rimpoche, y que aprovecho para mostrar a ver que les parecen.

"LA PRÁCTICA DE LA MEDITACIÓN

¿CÓMO SE MEDITA? La meditación consiste en llevar la mente de vuelta a casa, y esto se consigue en primer lugar por la práctica de la presencia mental o atención. El siquiente ejemplo puede servir para comprenderlo algo mejor. En cierta ocasión, una anciana se acercó a Buda y le preguntó cómo se meditaba. Éste le dijo que cuando sacara agua del pozo permaneciera atenta a todos los movimientos de sus manos, pues sabía que si la mujer lo hacía así pronto se encontraría en ese estado de calma alerta y espaciosa que es la meditación.

Debes de permanecer aún sentado. tan natural y holgado como puedas. Escapa sigilosamente del lazo de tu nervioso yo habitual, abandona todo deseo y relájate en la naturaleza de tu mente.

Sentado en silencio, el cuerpo quieto, la boca callada, la mente en paz, deja ir y venir tus pensamientos y emociones, todo lo que surja sin aferrarte a nada. Así pues, cuando medites, es esencial que crees el ambiente mental interior más adecuado. Todos los esfuerzos y luchas vienen de la estrechez, de no hacerse espacio, de modo que crear ese ambiente adecuado es vital para que se produzca verdaderamente la meditación. Cuando están presentes el humor y la amplitud, la meditación surge sin esfuerzo.

Si tu mente es capaz de asentarse naturalmente por su propia cuenta, y si encuentras que te inspira el mero hecho de reposar en tu conciencia pura, no necesitas ningún método de meditación. De hecho cuando uno se halla en tal estado, cualquier intento de aplicar un método podría resultar incluso contraproducente. Sin embargo, a la inmensa mayoría nos resulta dificil llegar de forma directa a ese estado. Sencillamente no sabemos cómo despertarlo, y nuestra mente es tan indócil y distraida que necesitamos un medio hábil para inducirlo.

Pero recuerda: un método es sólo un medio no la meditación en sí. Practicando el método habilmente es como se alcanza la perfección de ese estado puro de presencia total que es la auténtica meditación. Meditación no es esforzarse, sino irse asimilando naturalmente a ella. La meditación no es algo que se pueda "hacer", sino algo que debe ocurrir espontánemante, y sólo cuando hayamos perfeccionado la práctica.

A continuación voy a exponer un método antiguo y muy eficaz.

OBSERVAR LA RESPIRACIÓN

Al meditar respira con naturalidad, como lo haces siempre, pero despacio y jamás forzando la respiración. Concentra ligeramente tu atención en la expiración Al expirar, déjate ir con el aire que sale hacia fuera. Cada vez que sueltas el aire, te aflojas y te liberas todo aferramiento.

Reposa en esa pausa, es ese espacio abierto, Y cuando vuelvas a tomar aire, de un modo natural, no te concentres especialmente en la inspiración, sino sigue reposando tu mente en ese hueco que se ha abierto.

Cuando estés practicando es importante que no te enredes en comentarios mentales, analisis ni charla interior. No confundas los comentarios repetidos de la mente (Ahora estoy inspirando, ahora estoy espirando) con la atención, lo importante es la pura presencia mental.

Más que observar la respiración, vete identificando gradualmente con ella, como si te convirtieras en ella. Poco a poco, el aliento, la persona que respira y la respiración se vuelven uno; la dualidad y la separación se disuelven.

De esta manera comprobaras que este sencillisimo proceso de presencia mental filtra tus pensamientos y emociones. Entonces, como si desecharas una piel vieja, algo se desprende y se libera.

Entonces, ¿que hemos de hacer con la mente durante la meditación? Nada en absoluto. Dejala estar, sencillamente, tal como es. Un maestro definió la meditación como la mente suspendida en el espacio.

Hay un dicho tibetano muy conocido que dice: la mente es espontaneamente dichosa si no se la fuerza, lo mismo que el agua es transparente y clara si no se la agita La mente se puede comparar con un jarro de agua fangosa: cuanto más dejamos el agua sin tocarla ni removerla, más se hundirán hacia el fondo las particulas de tierra, permitiendo que resplandezca la claridad natural del agua.

Procura, pues, no imponerle nada a la mente ni forzarla. Cuando medites, no has de hacer ningún intento de controlar ni ningún esfuerzo de estar en paz. No te muestres excesivamente solemne ni pienses que estás participando de un rito especial; abandona incluso la idea de estar meditando. Deja que tu cuerpo permanezca como está y tu respiración como la encuentres. Imaginate como el cielo, que contiene todo el universo.

Haz pausas, practica cuatro o cinco minutos y a continuación haz una breve pausa de apenas un minuto. Durante la pausa abandona el metodo , pero no abandones en absoluto tu estado de presencia mental. A veces, cuando te estás esforzando en la práctica, en el preciso instante en el que te tomas un descanso del método (si no se deja de estar alerta y presente) es cuando verdaderamente se produce la meditación. Por eso la pausa es una parte de la meditación no menos importante que el resto de la práctica.

Hasta aquí he llegado por hoy. Más adelante os seguiré mostrando cosas sobre la meditación

La composición de estas paginas no hubiese sido posible sin la ayuda de los siguientes textos:

El libro tibetano de la vida y de la muerte por Sogyal Rimpoche Yoga, salud perfecta, despertar interior por Michel Leroy Tecnicas de meditación y su poder de influencia por Juan Manzanera

Supongo que fue este Juan Manzanera el autor, no estoy segura.
¿Andaré por buen camino?
Hasta luego
Leibi