jueves, 19 de junio de 2008

Psicología ambiental

metodologia ambiental http://cc.uab.es/~iltr8/articles/lupiipe.htm

Breve reflexión teórico-metodológica sobre el análisis de la intervención ambiental.

Una de las controversias más difíciles de resolver en el ámbito de la Psicología Social y en el caso que aquí nos ocupa, la Psicología Ambiental, es la utilización de metodología cuantitativas o cualitativas cuando evaluamos o valoramos los posibles efectos o los efectos causados por cualquier tipo de intervención que se produce en el medio ambiente. En este caso ofrecemos una visión de cómo el enfoque cualitativo también puede ser válido en estos tipos de estudios, sin querer entrar en controversias, sobre qué método es más o menos apropiado, ya que creemos que esto podía ser motivo de un debate ya ofrecido por otros/as.

Justificamos nuestra posición apuntando que la Psicología Ambiental, en tanto que es una Psicología Aplicada, debe conocer el ámbito en el que actúa de manera directa, en consecuencia, el/la psicólogo/a ambiental orientado/a hacia la intervención forma parte de la realidad social sobre la que opera, y por tanto no debe situarse en una posición de exterioridad, sino que, tampoco puede hacerlo (Ibañez y Íñiguez, 1996), consecuentemente, los/las afectados/as por esta actuación, estarán incluidos en dicha realidad. Será únicamente desde "dentro", metiéndose por así decir, en la piel de quienes viven la situación como se captan los significados profundos que estructuran la realidad ambiental (Ibañez y Íñiguez, 1996). Desde este punto arrancamos para situar al/la psicólogo/a en su contexto profesional de actuación. En un segundo apartado proponemos un abanico de herramientas conceptuales, teóricas y metodológicas acordes con la posición que adoptamos y finalmente ejemplificamos dos casos en los que se ha utilizado este tipo de metodología.

1.- Ámbito profesional de intervención: persona-medio ambiente

En los últimos años la unión europea ha desarrollado toda una serie de directivas y leyes que intentan regular los posibles efectos que generan las intervenciones medio ambientales. En éstas, se quiere subsanar , a nuestro modo de ver, las carencias que han sufrido los/las profesionales de las ciencias sociales, a saber, que estos/as sólo actúan/actuaban realizando evaluaciones cuando la intervención ya se ha/había realizado o, se requiere/requería su actuación en aquellos casos en los que los/las afectados/as detectan/detectaban efectos no deseados. El discurso en presente/pasado es intencional, ya que esta forma de actuación continúa existiendo en nuestros días, aunque anhelamos que nuestras intervenciones no sólo se den en estos casos. Hay que hacer una lectura profunda de la legislación y observar que el papel del/ la psicólogo/a ambiental se debe dar en un continuum de tres fases:

Fase I. Fase anterior a la toma de decisiones: evaluación y selección de las necesidades manifiestas o latentes a las que el proyecto debe responder:

- Análisis de quien realiza la demanda: qué instancia solicita realizar determinado tipo de intervención, implicaciones éticas y políticas, motivación última de la actuación (mejora de la calidad de vida, rehabilitación del área...), oposición o congruencia de dicha intervención con las condiciones reales y los determinantes del contexto.

- Evaluación del contexto (lectura social del lugar): realizar la memoria histórica del lugar, inventario de recursos, servicios y equipamientos posibles, valorar opinión de la población (percepción, imagen, actitudes y creencias del lugar), necesidades y expectativas de la población.

- Análisis del lugar de intervención (características físicas y sociales): acotar los límites geográficos, sociopsicológicos y de influencia, descripción física del lugar, conocer los aspectos sociales, de los lugares de interacción socioambiental, de las redes de comunicación, etc. - Estudio del preimpacto de la intervención propuesta: realizar un estimación del impacto en las zonas colindantes y en el mismo lugar enfatizando la plasticidad del lugar y el mantenimiento que la actuación requerirá, etc.

- Representación de la intervención: trabajar en un uso de lenguaje comprensible para que la exposición pública de las posibles intervenciones no sea un obstáculo en el diálogo ciudadano/a-proyector/a.

Fase II. Fase anterior a la valoración: el papel que puede adoptar el/la psicólogo/a ambiental puede tener efectos en el desarrollo del proyecto o en la forma que este adopte definitivamente:

- Asesorar al cliente: si no se ha desarrollado la fase I, el/la profesional debe aportar información para iniciar el proceso de la forma debida. - Asesorar al equipo en la toma de decisión: evitar que la concepción del proyecto tenga efectos sociales no deseables o que una vez finalizado el proyecto no se puedan realizar diversos tipos de correcciones.

- Evaluación efectos potenciales del proyecto: corregir aquello que se considere poco deseable socialmente, dialogar constantemente con el/la cliente, los/las responsables políticos/as, los/as afectados/as y los/as técnicos/as.

Fase III. Valoración: valoración posterior a la intervención y uso-ocupación:

- Proporcionar métodos y técnicas para que se estimen los valores de la intervención, estimar si se han alcanzado los objetivos formulados, analizar la correspondencia entre objetivos y consecuciones, funcionalidad de la intervención, impacto socioambiental, el grado de satisfacción y los procesos de apropiación.

Un ejemplo concreto de esta forma de actuación se desarrolla actualmente en las Agendas 21 Locales. En estas se da mucha importancia al papel de los/as ciudadanos/as en los procesos de gestión medioambiental municipal y a la creación de Forums como punto de unión entre estos/as, el/la profesional de las ciencias sociales, el/la político/a, el/la urbanista. Desde este contexto las decisiones han de tomarse conjuntamente.

Quizás nos tropezamos aquí con nuevo ámbito de intervención profesional, aunque ya para nosotros conocido: el de dinamizador de Forums.

2.- Intervención desde la Psicología: Herramientas conceptuales i teóricas:

Como ya ha sido apuntado en el punto anterior, las perspectivas medioambientales actuales tienden hacia el fomento de la participación de la población en todas las fases donde la comunicación juega un papel importante (Eiser y Van der Pligt, 1988) en el proceso de toma de decisiones. Esto exige la construcción de un diálogo común. No hay referencia de lo que significa realmente la participación en un contexto social tan amplio, aunque queda claro que hablamos de este concepto como algo más que estrategias de "relaciones públicas" (Íñiguez, 1994). Como bien apuntan Eiser y Van der Pligt: "la Psicología podría ayudar a clarificar las muchas diferencias de opinión entre hechos y valores que juegan un papel muy importante en la disputas. Frente a la creciente evidencia que las aproximaciones actuales han fallado, el incremento de la participación pública podría ser el único camino de soluciones aceptables. Ligado ha este concepto de participación topamos con el enfoque comunitario. Las intervenciones que se quieran realizar no serán efectivas sino buscan su anclaje social. Estamos de acuerdo con De Castro, 1991 cuando nos propone que la intervención social dirigida a la resolución de problemas ambientales está determinada por ciertas condiciones: la solución de una perspectiva interdisciplinar, el trabajo en base a programas que incluyan coordinadamente las rutinas del diseño, el desarrollo y la evaluación de eficacia de los mismos y la implantación comunitaria de programas de intervención ambiental. En esta dirección se ubica también la unión europea en sus programas de gestión ambiental municipal.

La perspectiva interaccionista y los procesos de influencia social son dos constructos teóricos que subyacen a este enfoque participativo-comunitario. La influencia social se entiende como el proceso en que las personas afectan directamente o no, en los pensamientos, sentimientos y acciones de otros/as; el concepto clave que encontramos aquí es el de la norma social: la influencia esta directamente relacionada con los procesos por los que la gente esta de acuerdo o en desacuerdo sobre el comportamiento adecuado, forma, mantiene o cambia las normas sociales o las condiciones sociales que dan lugar a los efectos de, tales normas (Turner, 1991). Estas normas son externas a los/las individuos, construidas según la cultura y constriñen las acciones de las personas. Nos describen la realidad al reflejar toda una serie de valores, conductas, creencias compartidas. Partimos también, de que la interacción de la persona con su entorno es un punto más importante, sin descuidar los aspectos sociales que ello comporta. Debemos tener esta perspectiva en cuenta de cara a enfrentar de un modo competente la participación del/la ciudadano/a. La naturaleza de la relación entre la persona y el contexto es lo definitorio de lo social. Hemos de tomar las cogniciones sociales que interactuan con el entorno no como una suma de individualidades sino como la verdadera naturaleza social. Por tanto, es importante hallar estos modos de interacción social con nuestros entornos, es decir, encontrar las imágenes, expectativas, representaciones, metáforas i actitudes socialmente generadas.

Tomar en cuenta todo esto, es un elemento vital para conseguir el aumento de la calidad de vida del/la ciudadano/a en el gozo de sus entornos. En otras palabras, las cogniciones que los hombres y mujeres poseen de sus entornos son la individualización de los procesos de socialización. De hecho, su análisis debe hacerse tomándolas como productos sociales, socialmente compartidos y construidos por los grupos, las comunidades... y en general las sociedades. Cabe destacar que tanto los procesos de interacción, como los procesos de influencia social estarán mediatizados y construidos por el lenguaje. El material lingüístico es internalizado por la sociedad, convirtiéndose una de las bases más importante del funcionamiento social, pero no hay teorización neutra, ingenua y/o inocente. De acuerdo con Gergen (1982), se considera que la teoría de las ciencias sociales afecta a las prácticas ya que conduce una lógica de la acción determinada.

Herramientas metodológicas:

La gran cantidad de métodos hace muy difícil determinar una lista exhaustiva de ellos. Es por ello, que apuntaremos cinco representativos en cuanto a su uso. Situando estos métodos en un continuum de máximo nivel de participación directa-participación indirecta describimos primeramente:

-Investigación Acción Participativa: la IAP es un método ligado a la Psicología Social Comunitaria practicada en la Latinoamérica (Lane y Sawaia, 1991; Montero, 1994; Serrano y Rosario, 1992). Desde la IAP se asume que la neutralidad de valores no es posible para los seres humanos, es decir, que expresar los valores que guían un trabajo profesional facilita su evaluación posterior Asimismo se establece un compromiso entre el/la investigador/a y las personas investigadas. Del mismo modo, se parte de la base de que la investigación y la intervención van unidas en el mismo espacio temporal. Además la práctica tiene otras características: la investigación se produce en un momento socio-histórico determinado, la investigación surge de las personas investigadas, el/la investigador/a desarrolla un rol de persona que se fluye en la comunidad estudiada, el diálogo es una categoría social y, a la vez, epistemológica en la investigación, la investigación debe romper la relación de dependencia intelectual (poder legítimo y técnico), sustituyéndola por una relación horizontal entre investigador/a y personas investigadas (Serrano, 1992).

- Método etnográfico y casi-etnográfico: este método que nace en la antropología cultural es para muchos/as autores/as una forma básica y fundamental de investigación cualitativa (Hammersley y Atkinson, 1983, 1995), dado que permite reaprehender los significados culturales del grupo que se analiza. Retomar la etnografía ha desarrollado los modos, procedimientos y puntos de vista de los estudios originarios, para convertir el producto en un proceso, en otras palabras en un método. Es para distinguir ambos enfoques que estas prácticas se denominan "investigación etnográfica" o de "tipo etnográfico", significando estos conceptos, la participación del/la investigador/a en la vida cotidiana de la gente. Durante un largo periodo de tiempo este/a observa, escucha, habla con la gente es decir, recopila toda la información disponible sobre las cuestiones que hacen referencia a la investigación. Basándose en la observación participante se hace uso también de la entrevista semiestructurada y otras técnicas de entrevista como la grupal, en análisis de textos y de documentos y otros procedimientos técnicos. Cuando el uso de esta variedad de estos se realiza durante un breve espacio de tiempo y de manera extensiva, los diseños de investigación pasan a denominarse "casi-etnográficos". Ambos métodos son muy útiles como herramientas privilegiadas para aprehender los significados culturales, compartidos por las comunidades en los procesos de intervención.

- "Grounded Theory": deriva del estudio del fenómeno del que da cuenta. Esta teoría se desarrolla y legitima durante y por la recogida de datos, así como en su análisis correspondiente. Utilizando otros términos, tanto la recogida de datos, su análisis y la teoría subyacente se encuentran recíprocamente imbricados unos con otros. Este termino también designa un método de investigación cualitativo que mediante interpretación y codificación construye una teorización sobre un fenómeno. La GT asume que la persona investigadora se debe introducir en el campo de acción para conocer como se desarrollan las cosas, reconocer como influyen activamente las personas en la formación del mundo circundante, otorgar una importancia vital al significado y a la acción de las personas, etc. Esta teoría utiliza se aproxima al análisis del contenido categorial de entrevistas, de materiales de observación o documentales, utilizando diversas teorías analíticas y interpretativas fundamentadas en la codificación, entendida como una técnica de conceptualización de los datos (Strauss, 1987).

- Análisis del discurso: este término, así como el de discurso goza de significados muy variados. Aquí haremos referencia solamente a algunos de ellos, a los que se manejan habitualmente en los contextos sociológicos, de la Psicología Social... de las ciencias sociales. Asumiremos las nociones de discurso y de AD apoyadas en la Filosofía lingüística de la escuela de Oxford, en la obra de Foucault (especialmente 1969) y en el AD francés (Maingueneau, 1984, 1987, 1991), con las connotaciones propias de un punto de vista que se podría denominar escuela española de AD (Delgado y Gutierrez, 1994; Ibañez, 1979, 1991; Lozano et al. 1989; Ibañez y Íñiguez, 1996) . Psicosocialmente podríamos definir el discurso como "conjunto de prácticas lingüísticas que mantienen y promueven ciertas relaciones sociales". Partiendo de esta definición podemos entender el AD como el estudio de "cómo esas prácticas actúan en el presente manteniendo y promoviendo estas relaciones, es sacar a la luz el poder del lenguaje como una práctica constituyente y regulativa" (Íñiguez y Antaki, 1994). Para el análisis interpretativo se requiere la conformación de un corpus, apoyado sobre diversos materiales como podrían ser textos o documentos preexistentes, la transcripción de entrevistas o conversaciones, técnicas grupales, etc.

- Análisis conversacional: este análisis (AC) surge de la etnometodología. Es por ello que estudia procesos psicosociales dados en situación de interacción "cara a cara". Parte de que el lenguaje puede ser comprendido por su uso reconociendo la conversación como la forma social del lenguaje. El planteamiento del AC busca cómo las personas actúan en su cotidianedad y que procedimientos dan sentido a sus acciones. Postula que el significado no es resultado de una operación de un/a observador/a externo respecto a las acciones de las personas, sino que se trataría del intento aprehensión del significado que dan las personas a sus propias acciones situacionales, así como a la situación misma y las consecuencias derivadas. Se deriva de ello que los procesos a analizar son construidos por las personas participantes en la interacción, por tanto, el significado es proporcionado por las personas interactuantes y no por los/las analistas (Íñiguez y Antaki, 1996; Díaz, 1996). Lo importante es el significado que los/las propios/as autores/as de un contexto particular otorgan a sus acciones. Este procedimiento requiere las transcripciones exactas de las conversaciones a analizar, respetando minuciosamente los órdenes y orígenes de cada intervención.

3.- Estrategias de intervención cualitativa:

Cabe destacar el interés de los métodos cualitativos en la valoración de una intervención ambiental. En este punto pretendemos aportar algun ejemplo de como la metodología cualitativa se ha utilizado como parte de la estrategia a seguir en un proceso de este tipo. Destacamos el estudio de (Beiro, Íñiguez, Pujol, Vázquez, 1991) sobre el barrio de Raval de Barcelona en el que se mostró la utilidad del uso de las técnicas cualitativas, ya que mientras los cuestionarios permiten poner de manifiesto las condiciones precarias ambientales de las personas de la zona y la necesidad de una renovación ambiental, el uso de estas técnicas cualitativas como la discusión en grupo hizo emerger los procesos de relación entre el entorno y los/las habitantes. También se observó que la relación vecindario/intervención se ve influida por la dificultad de actuación positiva hacía el entorno inmediato (indefensión), su distanciamiento como receptores/as últimos/as de los cambios y la clarividencia con la que diagnosticaron el proceso de substitución de la población como elección socioeconómica, como resultado del proceso de esponjación del barrio. Otro aspecto destacado es que la relación entre los/as vecinos y las instituciones se basaba en la desconfianza. Las asociaciones en el barrio juegan un papel de intermediación fundamental que las convierte en uno de los elementos más importantes en la vida social de este barrio.

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© Lupicinio Íñiguez i Pep Vivas i Elias. Universitat Autònoma de Barcelona: 1997 E-mail: ilps4@cc.uab.es i iltr8@cc.uab.es