lunes, 30 de junio de 2008

Pragmática de la comunicación

From cornella@infonomics.net
Thu Feb 10 21:04:11 2000
From: Alfons Cornella Solans
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EXTRA!-NET
Revista de infonomía: la información en las organizaciones
Mensaje 486


Comunicamos más de lo que simplemente decimos...

Se me ocurre hoy construir el mensaje alrededor de una simple anécdota. Pasaba por delante de un portal en una calle de Barcelona justo en el momento en el que una mujer pulsaba el timbre de un portero automático. Del aparato ha surgido un simple monosílabo (¿sí?”), que la mujer ha contestado con otro (¡yo!”). Acto seguido, la puerta se ha abierto...

Algo muy simple, que ocurre miles de veces cada día, ya sea en el portero automático o en el teléfono.

Pero es algo que nos tiene que hacer pensar... Hay un montón de entrenamiento en nuestras mentes para que el acto citado sea eficiente... Por un lado, debemos saber que para entrar hay que apretar un botón, que el monosílabo ¿sí?” quiere en realidad decir “quién eres?”, y que la respuesta ¡yo!” en realidad está indicando, no mediante la simple palabra, sino mediante el tono de voz, quien es el que está solicitando entrar...

Así, de la manera más sorprendente, con 4 letras se ha desarrollado un acto muy complejo... que alguien unos pisos más arriba haya podido permitir la entrada a alguien muy concreto con el que tiene alguna relación (el detalle de esa relación no lo he podido descifrar...)

La pregunta es... ¿tenemos algo parecido en la Red? ¿Puedo mediante tan parquedad de bits realizar algún acto? Puedo imaginarme una comunicación con alguien, al otro lado de la línea, con tal eficiencia en los símbolos?

Los jóvenes están desarrollando una especie de lenguaje eficiente en las redes... ya sea mediante los símbolos que utilizan en los chats (herencia de los "emoticones" que usabamos mucho antes, como el ":-)" para indicar que estás contento), o mediante las reducciones de palabras que utilizan en sus teléfonos móviles (por ejemplo, "kdmos" por "quedamos")

Pero esto no debe quedar en una simple anécdota... Hace unos meses tuve la ocasión de asistir a un muy interesante curso sobre "Prágmatica". Esta es una disciplina, muy próxima a la lingüística, que estudia por qué "comunicamos más de lo que decimos", o sea, cómo al decir algo, al "proferir" unas palabras, en realidad estamos diciendo mucho más. En ese curso, el Dr. Eduard Bonet utilizó un ejemplo muy interesante, que después he usado en algunas clases...

Imaginémonos que empiezo la clase a las 9 en punto de la mañana... y que a las 9:30 llega alguien tarde y entra en el aula... Yo le respondo: ¡Buenas noches! Tanto para la audiencia como para el afectado, resulta obvio que no es de noche... y que, por tanto, mi frase no puede ser entendida como una expresión meramente descriptiva de una situación... sino que indica, por el contrario, que lamento que haya llegado tarde...

La pragmática es una ciencia muy interesante, que nos enseña mucho de cómo hablamos y comunicamos. Y básicamente nos dice que en todo mensaje hay una señal (un conjunto de símbolos, que deben ser transmitidos de manera correcta: cosa que analiza la sintáctica), un significado (cosa que analiza la semántica), y que persigue cierto efecto (cosa que cae en el dominio de la pragmática). Una manera muy fácil de introducirse en el tema es mediante un librito genial, de George Yule, publicado por Oxford University Press (Pragmatics, http://www.amazon.com/exec/obidos/ASIN/0194372073/infonomicsnet). Yo lo he leído y he disfrutado como con pocos libros...

Si, por ejemplo, yo digo la palabra "kavalo" nadie entenderá nada, porque es sintácticamente incorrecta. La palabra sintácticamente correcta es "caballo". En el contexto de una granja, está claro lo que digo si digo "mira como corre el caballo". Pero la misma frase significa algo muy diferente si la digo en una fiesta donde se consume droga...

El hecho de que nuestro lenguaje cotidiano esté plagado de metáforas, de frases hechas, de referencias a tradiciones culturales, etc, hace que no podamos entender nada si simplemente nos atenemos a la precisión sintáctica... Esta es, precisamente, una de las principales dificultades en el desarrollo de "artefactos" informáticos capaces de "entender" nuestro lenguaje natural...

Todo lo que hemos dicho creo que es de una importancia fundamental a la hora de entender Internet como instrumento de comunicación, ya sea el correo electrónico o el Web. Porque si no entendemos que la comunicación de los humanos depende del contexto y del bagaje cultural, poco vamos a comunicar. El Web puede, por tanto, que diga mucho, pero quizás no comunica nada... algo grave en esta "economía de la emoción", como ya hemos dicho en otras ocasiones (http://www.extra-net.net/articulos/en000114479.htm).

En el caso del Web, además tenemos que tener en cuenta como comunicamos visualmente, pero esto ya es parte del próximo mensaje...
Alfons Cornella, Infonomics.net, Barcelona http://www.infonomics.net