jueves, 19 de junio de 2008

Medicina interna

Medicina interna, especialidad médica no quirúrgica relacionada con enfermedades de los órganos internos en los adultos. Los médicos que trabajan en ese campo, conocidos como internistas, están especializados en la prevención de enfermedades y en combatir desórdenes complejos del cuerpo.

Los internistas generales suelen trabajar como médicos de familia, manteniendo una relación prolongada con sus pacientes. Realizan a los enfermos exámenes físicos regulares, ofrecen cuidados preventivos, diagnostican y tratan la mayoría de las enfermedades que no necesitan tratamiento quirúrgico, remitiendo los casos graves o raros a un especialista apropiado. Por ejemplo, si un paciente se queja de problemas persistentes en el estómago, un internista general puede remitir el paciente a un gastroenterólogo, un internista especializado en desórdenes del sistema digestivo.

Dentro del campo de la medicina interna, se reconocen nueve subespecialidades: cardiología, el tratamiento de las enfermedades del corazón y de los vasos sanguíneos; endocrinología, el estudio de las glándulas y otras estructuras que secretan hormonas; gastroenterología, el cuidado de las condiciones del tracto gastrointestinal, el hígado y el páncreas; hematología, el estudio de la sangre y de los tejidos formadores de sangre; infectología, el estudio de infecciones graves o infrecuentes; nefrología, el diagnóstico y tratamiento de las enfermedades del riñón; oncología, el estudio y tratamiento de tumores cancerosos; neumología, el tratamiento de las enfermedades de los pulmones y otras estructuras del aparato respiratorio; y reumatología, el tratamiento de desórdenes relacionados con las articulaciones y otros tejidos conectivos. Una subespecialidad adicional que gana pujanza es la geriatría, el estudio de las enfermedades que afectan a la tercera edad.

El desarrollo y el uso generalizado de muchos avances tecnológicos han permitido a los internistas realizar procedimientos diagnósticos y terapéuticos que antes se consideraban responsabilidad de los cirujanos. Por ejemplo, una técnica llamada endoscopia utiliza un instrumento tubular llamado endoscopio que permite iluminar órganos internos para examinarlos o fotografiarlos, y manipular diverso instrumental en el interior del cuerpo sin necesidad de cirugía. Otro aparato estrecho en forma de tubo llamado catéter cardiaco, permite inyectar fármacos o líquidos directamente en el corazón

(Enciclopedia Encarta 2001)