sábado, 21 de junio de 2008

Cerebro y atención visual

Varios Autores.
Función Cerebral.
Libros de Investigación y Ciencia.
Prensa Científica. Bcn. 1ra Reimp. 1995
Nota: copia 1ª pág.

MECANISMOS CEREBRALES DE LA ATENCIÓN VISUAL
Robert H. Wurtz, Michael E. Goldberg y David Lee Robinson
Agosto de 1982

[Presentación] El proceso mediante el cual el cerebro decide qué objetos del campo visual merecen atención puede estudiarse registrando la actividad de células cerebrales de monos que responden a estímulos visuales

La vida diaria nos depara un continuo bombardeo de estímulos visuales, sonoros, olfativos, táctiles y gustativos, de los cuales seleccionamos parte de la información que nos ha de orientar en nuestra conducta e ignoramos el resto. Así, pasa inadvertido el contacto de la ropa con la piel, pero reaccionamos de inmediato ante las sensaciones despertadas por un insecto que se pasea por ella. Ignoramos el ruido de fondo de una fiesta, concentrándonos en nuestra conversación particular. La capacidad de seleccionar objetos interesantes del medio que les rodea se denomina atención. William James la describió así: "Todo el mundo sabe lo que es la atención. Consiste en tomar posesión con la mente, de forma clara y viva, de un objeto entre todos aquellos vistos simultáneamente, o de una idea en una sucesión de pensamientos. La focalización, la concentración de la conciencia, constituye su esencia. La atención supone abstraerse de ciertas cosas para ocuparse con eficacia de otras".

El proceso de la atención visual, es decir. la capacidad de seleccionar ciertos objetos del campo visual, ha merecido especial interés por parte de psicólogos y fisiólogos, pues va unido a una expresión fidedigna y cuantificable: el movimiento de los ojos. La razón de tal concomitancia es muy simple. La retina no responde de manera uniforme a la luz; su sensibilidad varía. Una parte muy pequeña de la retina, la fóvea, que responde a la luz desde el centro del campo visual, posee una elevada concentración de células fotorreceptoras. En consecuencia, puede analizar el patrón de luz en una escala de mayor precisión que la porción periférica de la retina. Los globos oculares giran en sus órbitas bajo la influencia del cerebro, a fin de proyectar en la fóvea, dotada de gran poder analítico, los objetos de mayor interés. Al leer estas líneas, por ejemplo, su mirada salta de un grupo de palabras al siguiente, para que la imagen se proyecte en la fóvea. Cada uno de esos desplazamientos se denomina movimiento sacádico, del francés saccader, que significa "tirar bruscamente"; en lo sucesivo, a tales movimientos los llamaremos también movimientos en sacudidas. Habitualmente duran menos de 50 milisegundos. Casi toda la información que conduce a la percepción visual llega al cerebro en los períodos comprendidos entre dos movimientos sacádicos, cuando la mirada está fija en el objeto seleccionado.

Puesto que el proceso de atención visual está íntimamente ligado a los movimientos en sacudidas, quizá valdría la pena cambiar la pregunta "dónde está la atención de fulano" por esta otra: "?qué hacen los ojos de fulano?". El psicólogo ruso Alfred L. Yarbus registró los patrones de los movimientos oculares de personas que observaban fotografías, poniendo de manifiesto que centraban su atención en los rasgos más sobresalientes de la imagen. Por otra parte, también puede uno fijarse en los objetos que vemos "por el rabillo del ojo". Michael T. Posner y colaboradores, de la Universidad de Oregón, han realizado experimentos en los que se mide el tiempo que tarda una persona en responder a una señal luminosa presionando una palanca, como un índice del grado de atención a la luz. Cuando la persona conoce de antemano dónde aparecerá la luz. responde más rápidamente, aunque se le indique expresamente que no realice movimiento sacádico alguno hacia el punto luminoso.

A partir de estas observaciones sobre la atención visual pueden diseñarse experimentos para investigar los mecanismos responsables de la misma en el sistema nervioso central. La atención visual implica, en primer lugar, la selección de un determinado objeto del campo visual a expensas de otros existentes en dicho campo. Segundo, la selección supone conservar la localización del objeto; es obvio que hay que conocer la ubicación del objeto que centra nuestra atención. Carece de relevancia el tipo de respuesta frente al objeto seleccionado: puede uno mirarlo con fijeza, tratar de alcanzarlo o simplemente darse por enterado de su existencia; en cualquier caso se le habrá prestado atención.

En experimentos iniciados en el Instituto Nacional de la Salud Mental, y que prosiguieron en el Instituto Nacional de Investigación Ocular, ambos norteamericanos, investigamos la actividad del sistema nervioso en relación con la atención visual; nos guiaron los criterios indicados en el párrafo anterior. Determinamos la actividad eléctrica de neuronas cerebrales de macacos rhesus en respuesta a estímulos visuales. Los registros se efectuaron con los (...)

[el art. sigue]

[Fig. pág. opuesta:] MOVIMIENTOS OCULARES realizados por monos rhesus al contemplar fotografías de las caras de otros monos. Tales movimientos revelan patrones de atención visual. En este ejemplo se presentaron a los monos Joe y B. F., durante ocho segundos, las dos caras de la fila superior. Una cara es más bien inexpresiva; la otra muestra una expresión conocida como boca abierta amenazante. La cara con la boca abierta fue objeto de mayor atención. Las fijaciones visuales de Joe (fila central y de B. F. (fila inferior) están conectadas en general por movimientos rápidos de los ojos, o movimientos sacádicos. Los puntos de fijación dibujan los aspectos más sobresalientes de las caras. La ilustración se basa en el trabajo de Caroline F. Keating, de la Universidad Colgate, y de Gregory Keating, del Centro Médico Upstate.