lunes, 30 de junio de 2008

D.O.C. Desorden obsesivo-compulsivo

Varios Autores
Función Cerebral
Libros de Investigación y Ciencia
Prensa Científica. Bcn. 1ra. Reimp. 1995


BIOLOGÍA DE LAS OBSESIONES Y LAS COMPULSIONES
Judith L. Rapoport
Mayo de 1984

JUDITH L. RAPOPORT dirige la división de psiquiatría infantil del Instituto Nacional de Salud Mental de los Estados Unidos. Estudió psicología en el Colegio Swarthmore y obtuvo el doctorado en medicina por la Universidad de Harvard. Tras ejercer las practicas en psiquiatría infantil y en psiquiatría general, realizó estudios de postgrado en psicología experimental. Su investigación se ha centrado en aspectos biológicos de la psiquiatría infantil.

[Presentación] Los avances en farmacología y en Ias técnicas de formación de imágenes para el diagnóstico de enfermedades cerebrales abogan por una base biológica de las obsesiones y compulsiones graves.

Sergei ha cumplido los 17 años. Cursaba su bachillerato con toda normalidad hasta que, hace sólo 12 meses escasos, quien parecía un adolescente más, dotado de talento e interesado por mil cosas, se tornó, de repente, casi de la noche a la mañana, una persona solitaria, retraído de la vida social por sus desequilibrios psicológicos. No podía parar de lavarse. Dominado por la idea de que estaba sucio -a pesar de la evidencia contraria de sus sentidos- comenzó a emplear más y más tiempo en lavarse a si mismo de una suciedad imaginaria. Al principio, sus abluciones rituales se limitaban a las tardes y a los fines de semana; pudo permanecer en el colegio mientras las mantenía controladas. Muy pronto, sin embargo empezaron a consumir todo su tiempo, obligándolo a abandonar la escuela, víctima de su incapacidad de sentirse suficientemente limpio.

La enfermedad de Sergei se denomina desorden obsesivo-compulsivo o DOC. Considerado antaño un problema muy poco frecuente, se sabe que afecta quizás al 3 por ciento de la población estadounidense. Los DOC son reacios al consejo familiar, la psicoterapia y la mayoría de los fármacos para el tratamiento de la ansiedad y la depresión. Estudios recientes llevados a cabo en el Instituto Nacional de Salud Mental con mis colegas han puesto de manifiesto que los DOC responden a ciertos medicamentos antidepresivos nuevos. La capacidad de estas medicinas para reducir el comportamiento obsesivo compulsivo difiere de su efecto sobre la depresión. Esto último nos revela que los DOC no son alteraciones del estado de animo, aunque si componen un síndrome específico de origen biológico; y si bien queda mucho por avanzar en el conocimiento detallado de los DOC, estamos asistiendo al rápido desarrollo de un modelo biológico nuevo donde encuentran explicación.

Un elemento fundamental del modelo en cuestión estriba en la idea según la cual ciertas "subrutinas" de comportamiento relacionadas con el aseo y la territorialidad quedaron programadas en el cerebro humano durante el curso de la evolución. Por lo común, la observación de los sentidos (estado de limpieza personal o que el horno este apagado) basta para mantener suprimidas estas subrutinas. Pero si no funcionan correctamente los centros cerebrales superiores, se pueden reproducir repetitivamente las subrutinas y convertir a los pacientes de DOC en sus propias víctimas, incapaces de parar de lavarse o de cesar en la comprobación reiterada de la llave del gas, sin perder, además, conciencia de lo absurdo de su comportamiento. La nueva biología de las obsesiones y de las compulsiones representa un gran paso adelante en su desentrañamiento; asimismo, disponer de nuevos fármacos con actividad anti DOC supone un avance importante en el dominio de su terapéutica.

Los términos obsesivo y compulsivo forman parte del lenguaje ordinario. La gente dice a menudo "es una persona compulsiva" para dar a entender que se trata de un pelmazo algo nervioso. Se dice también "está obsesionada por él", cuando ella bebe los vientos por el amado. No damos ese sentido aquí a uno y otro vocablo. La enfermedad obsesivo-compulsiva constituye un problema psiquiátrico crónico y grave. Se manifiesta mediante obsesiones (impulsos. pensamientos o ideas recurrentes y persistentes, que se experimentan. al menos inicialmente. como de carácter intrusista y carentes de sentido) o compulsiones (comportamientos repetitivos e intencionados -percibidos como innecesarios- acometidos en respuesta a una obsesión, de acuerdo con ciertas reglas o de una forma estereotipada).

En estos procesos los DOC se caracterizan por Ia necesidad apremiante de lavarse. de comprobar las puertas (para asegurarse de que están cerradas) o los interruptores (para convencerse de que estén apagados) o contar repetitivamente; se definen también por la presencia de pensamientos de carácter intrusista (frecuentemente de comportamientos peligrosos o inaceptables). La diferencia entre los DOC y las formas más suaves de compulsión observadas en personas sanas reside en su intensidad y tiempo: en los primeros. estos comportamientos se han acentuado tanto y ocupan tanta porción de su tiempo que interfieren en la vida del paciente en un grado considerable como en el ejemplo de Sergei.

Sorprende, en los pacientes de DOC, la limitación de su mal: en otras áreas de la vida son personas bastante razonables. Más aún, a pesar de saber que sus comportamientos obsesivo-compulsivos son irracionales, no pueden hacer gran cosas para controlarse a sí mismos. Sufren mucho con ello. Cuando los síntomas son severos convierten al paciente en personaje ridículo ante los demás; tal le ocurría a Samuel Johnson (...)