miércoles, 4 de junio de 2008

Anglicismos

Defensa del idioma. El e-commerce crece, el español se achica

REUTERS Febrero 6 de 2000.-Por David Haskel

Buenos Aires.- Si su website sobre e-commerce está en estado de prototype avanzado, búsquese un buen business partner y algo de angel funding y prepárese para el launching mientras sueña con una IPO en Nasdaq.

¿Qué? En la medida en que Internet se esparce como reguero de pólvora por América Latina, el lenguaje español cruje, se resquebraja, se hace añicos y por las grietas asoma el verdadero amo de la comunicación electrónica: el inglés técnico.

En un reciente e-mail (perdón: correo electrónico), Rodrigo Madanes, uno de los tantos argentinos que tratan de generar negocios en Internet, publicitó así la búsqueda de un socio y de inversionistas para su sitio:

"Tengo un prototype avanzado de proprietary technology y un business plan completo. Estoy en el proceso de buscar angel funding para este seed state del venture, con el que completaríamos el website y acompañaríamos con minimal promotion el launch en Argentina".

El mensaje en un foro electrónico (no casualmente denominado First Tuesday Buenos Aires), concitó gran cantidad de reacciones de otros miembros del cibergrupo, algunos criticando y otros defendiendo sus desmanes lingüísticos.

A Martín le pareció bien. "Estamos en la era de la globalización y por ende es inevitable que por convención se adopte un idioma común", pontificó.

En tanto, Gerardo hizo un intento no del todo feliz por defender la lengua cervantina: "Creo que si estamos creando un mercado latino, ya es tiempo de que empesemos (sic.) a comunicarnos en nuestro idioma para sumar más gente y agrandar la torta".

Laura Moldes, profesora de español de la Facultad de Lenguas de la privada universidad bonarense de Belgrano, distingue entre dos tipos de vocablos extranjeros: aquellos que verdaderamente ayudan a mejorar la comunicación y los otros que se utilizan simplemente por moda o búsqueda de un malentendido prestigio.

"Mail, por ejemplo, ayuda a diferenciar un mensaje electrónico de un papelito que se pega en la heladera. Y si digo 'Ventanas 95' en lugar de 'Windows 95', tampoco me van a entender", afirmó. Pero rechaza la utilización de términos como broker o sale en lugar de corredor de bolsa u oferta.

"Me parece peligroso que un hablante nativo no se identifique con su lengua y tenga que buscar prestigio afuera", afirmó Moldes.

La influencia del inglés en el español no es nada nueva. Ya en la antigüedad, términos navales y bélicos como estribor y guerra se nutrieron de raíces anglosajonas.

Muchos años más tarde, el deporte y las finanzas se encargaron de poblarlo de vocablos como futbol, beisbol, gol, referi, spread y rating. Siglas inglesas como IPO (la oferta pública inicial de acciones) y Nasdaq, la bolsa de Nueva York donde cotizan las empresas de informática, son también moneda cada vez más corriente.

Pero el advenimiento de Internet llevó esa influencia a niveles y velocidad inusitados: al meterse en millones de hogares con un producto de origen netamente anglo, plagó el campo latino de términos como site, e-mail, e-commerce, online y web.

Claro que la computadora, antes de conectarse a Internet, ya se había encargado de allanar el camino mediante la introducción de palabras que hoy se toman con total naturalidad como mouse, enter, command y modem.

Los intentos por castellanizar algunos vocablos del mundo digital produjeron engendros como clickear, búfer y el desopilante deletear, que amenaza con desplazar al simple 'borrar'.

A su vez, Internet parió un hijo, el comercio electrónico o e-commerce. De la mano de la globalización, el e-commerce está derribando fronteras y revolucionando el intercambio de bienes y servicios en todo el mundo.

Pero su furgón de cola son todos los términos que trajo aparejados. El e-commerce puede ser de business to business o de business to consumer, según la venta sea a una empresa o a un individuo. La publicidad online se hace en mensajes o banners.

Otros dos términos usados por Madanes se popularizan rápidamente en la medida en que crece el interés por el comercio online: business plan y angel funding.

Business plan no es otra cosa que el plan de negocios que hay que presentar a los potenciales inversionistas, en este caso en un website. Angel funding son las inversiones de riesgo para lanzar un nuevo negocio o sitio online.

¿Podrá la lengua de Cervantes preservar su identidad al verse ametrallada por semejante ráfaga de términos extranjeros que ingresan a millones de hogares cada vez que se conecta un modem?

Sólo el paso del tiempo podrá aportar la respuesta. "Es muy temprano para saberlo", dijo la profesora Moldes. Mientras tanto, habrá que seguir 'cliqueando' el mouse y 'surfeando' la Web tras hacer un download del último parche de Windows. REUTERS