domingo, 15 de junio de 2008

Efectos de la globalización

LA CRISIS SISTEMICA DE JUERGALANDIA.
Jose Maria Garcia-Hoz
Actualidad Económica 8-1-95, Nº 1924
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(...) ¿Cuáles son las condiciones que favorecen y posibilitan el temor a una crisis sistémica? En primer lugar, todos los sabios coinciden en apuntar que la liberalización y consecuente globalización de los mercados financieros -que no es resultado de la ideología, sino de la tecnología, en palabras de Angel Rojo- han provocado la concentración de formidables masas de ahorro administradas por un número relativamente pequeño de especialistas.

Si uno de estos gurúes decide, por ejemplo, que Juergalandia ha dejado de ser un país financieramente recomendable y liquida sus activos en juergadólares, seguramente será seguido por sus colegas, con lo cual Juergalandaia virtualmente desaparece del mapa mundi financiero, provocando enormes pérdidas a las instituciones internacionales de ahorro, y quien sabe si una crisis sistémica. El proceso es conocido de antiguo; lo que cambia ahora, insisto, es el volumen de dinero y la rapidez con la que se mueve. Cada día se cierran transacciones financieras por un billón -sí, un millon de millones- de dólares.

El segundo factor, tan importante quizás como el primero, pero esperemos que más atacable, es que todo el planeta es una inmensa Juergalandia, con muy poquitas excepciones. Los déficit fiscales y comerciales de grandes y pequeños hacen que los gurúes saquen su dinero al menor síntoma de constipado. No les mueve, como creen algunos ignorantes, las ganas de hacer daño o un despiadado afán especulativo: sencillamente tratan de rentabilizar el ahorro que se les ha confiado, y la posibilidad de que Juergalandia no honre sus deudas les procura gravísimas jaquecas. No se conoce a nadie que les guste vivir con dolor de cabeza.

Con esas dos condiciones -mucho dinero moviéndose muy rápido y mucho déficit fiscal- pensar que una intervención coordinada del famoso G-7 podría dar tranquilidad a los mercados y reposo a los gurúes es, quizás, demasiado optimista.