miércoles, 18 de junio de 2008

Jon Juaristi

El Mundo,
Madrid, 15 de marzo de 1998,
p. 8


ELENA PITA

Sobre su cabeza y otras 299, profesores, intelectuales, políticos y gentes de orden sentados en el Foro Ermua, cae estos días una lluvia torrencial, torrente de piedras. «Es el PNV guiñando el ojo a ETA», dice Jon Juaristi, catedrático y escritor vasco, ex militante él mismo de la banda terrorista allá en el 68; hoy, antinacionalista acérrimo. La última pedrada ha sido la intervención parlamentaria del peneuvista González de Txabarri criticando a la dirección de TVE por incluir un guión del escritor sobre su ciudad, Bilbao, en la serie documental.

P.- ¿Se ha desatado la caza de brujas?

JJ.- Sí, es posible. Pero todo lo que está haciendo el PNV es perjudicial para ellos. Están poniendo sus cartas al descubierto, ys on cartas que están marcadas, y yo creo que no gustan a nadiesalvo al núcleo duro del partido.

P.- ¿Cree que la intervención parlamentaria del PNV contra suguión fue consecuencia directa del manifiesto del Foro Ermua?

JJ.- Anasagasti ha reconocido que él mismo redactó laintervención, y detrás de él está Arzalluz, con su personal fobia yparanoia hacia mi persona. El parlamentario no ha sido sino la voz de su amo. Yo no creo tener la relevancia suficiente para suscitar semejante tempestad, pero Arzalluz juega con un mecanismo psicológico que no alcanzo a comprender y que ha llegado a convertirme en su obsesión.

P.- ¿Y consecuencia de ello, la valentonada de Pujol?

JJ.- Sí, estoy seguro de que las declaraciones de Jordi Pujoltienen que ver con todo esto. No me han gustado nada, primero habla de los vascos como asesinos y luego pide disculpas a los nacionalistas, ¿Y por qué no a todos los vascos?. El nacionalismo está mostrando su verdadera cara.

P.- ¿Le buscan, Juaristi?

JJ.- Es obvio que existe una persecución y un hostigamiento.Pero sinceramente, aunque me indigna y me cabrea, también tiene su compensación: el PNV cuenta en sus filas con los más grandes payasos y, estando la televisión tan aburrida, el espectáculo es digno de veJJ.- Tienen una imaginación fabúlica.

P.- ¿Se refiere a la fábula de ratas, que son maquetos en Ermua?

JJ.- Sí, el cuento que ha publicado en el Periódico de Alava eldiputado peneuvista Carlos Caballero. Una parábola que cuentacómo Ermua fue invadida en la Edad Media por «millones de ratas procedentes de Hispania». Divierte ver a los tarados del PNV haciendo sus numeritos.

P.- Juaristi, desde la piel del diablo: si el programa fundacional de ETA es básicamente el mismo que el actual, ¿cómo es que usted, que militó en sus filas, hoy se horroriza tanto?

JJ.- No soy un caso excepcional, mis compañeros degeneración están en su mayoría en una posición muy parecida. Nosotros teníamos enfrente una dictadura que no se andaba concontemplaciones. El hecho de utilizar la violencia contra ellotampoco es un aspecto privativo de ETA, era común a la extrema izquierda de la época. Lo característico de la violencia de ETA es que está al servicio de un proyecto ultranacionalista, que no es antifranquista sino antiespañol. Ya en el año 69 rechazamos el nacionalismo, hicimos una fuertísima crítica y nos salimos del activismo terrorista, porque tenía un efectodesmovilizador: no iba a levantar a nadie contra la dictadura; es decir, que el rechazo no fue por cuestiones morales sino de orden político. Con el tiempo hemos ido matizando esa crítica.

P.- ¿Por qué no es posible la autodeterminación?

JJ.- Nadie en el País Vasco quiere la autodeterminación.Cuando HB habla de autodeterminación está refiriéndose al principio de las nacionalidades: la auténtica comunidad nacional vasca son ellos. En cuanto al PNV, yo nunca he entendido qué quiere decir con autodeterminación: en los 70 rechazó hablar de ello; en estos momentos es simplemente un recurso retórico para desviar los problemas. Probablemente sólo IU en el País Vasco siga pensando en la autodeterminación en términos leninistas.

P.- Su ensayo El bucle melancólico carga mucho las tintassobre el PNV y en cambio pasa de puntillas sobre ETA,reduciéndolo casi a una violencia adolescente.

JJ.- No, el libro es un conjunto de historias, generaciones ysemblanzas con un hilo conductor que es la melancolía y laviolencia propiciada por ésta. Son biografías que conducen de una forma inevitable al pasado verano. Por otra parte, no hay queolvidar que ETA surge del PNV.

P.- ¿Era consciente del follón que iban a provocar sus tesismelancólicas?

JJ.- Me desconcertó, nunca he cultivado el género de masas.

P.- ¿Le da miedo?

JJ.- Yo no hablaría de miedo, sino de pesimismo. Es unapregunta que no me gusta que me hagan, toco madera: el miedodesmoviliza, guarda la viña del señoJJ.- Miedo, en mayor, o menor medida, aquí lo tiene cualquiera que se decante contra el terrorismo. En mí no predomina el miedo, es más bien una enorme desazón y malestar, un alejamiento afectivo cada vez mayor del País Vasco, que me parece una sociedad no sólo atemorizada sino cobarde. El miedo se puede superar, las grandes movilizaciones del verano pasado fueron datos esperanzadores, pero yo creo que el nacionalismo está consolidando su hegemonía y esto implica una gran putrefacción moral de la sociedad vasca. No hay un sólo dirigente nacionalista en estos momentos que merezca la mínima estima moral, es gente siniestra. En el País Vasco se vive ya de hecho un fascismo cotidiano que está consiguiendo anular toda la capacidad de reacción y discernimiento moral de la población.

P.- ¿Qué está haciendo más daño, la ambigüedad o la violencia?

JJ.-- El terrorismo ha perdido potencia mortífera. Sigue matando,y cada vez sus crímenes serán más sórdidos: hay una continua pulsión por sobrepasar los límites, ya no se mata de forma selectiva al enemigo político sino también a su mujer, y mañana a sus hijos. Pero yo creo que ETA tiene menos posibilidades de matar cuantitativamente. El problema fundamental es la ambigüedad, que en el caso del PNV es abiertamente entreguismo y complicidad tácita con el nacionalismo totalitario. Yo he sostenido que no se puede dar un paso adelante sin que exista un aislamiento político de los nacionalistas, sin que los partidos democráticos no nacionalistas se nieguen a cualquier pacto con el PNV.

P.- ¿Cuál sería esa rentabilidad política que el PNV obtienede la violencia?

JJ.- El PNV ha obtenido una rentabilidad política evidentedurante estos años en sus negociaciones con el Gobierno central, poniéndole en la disyuntiva de negociar con ellos o con lostotalitarios. Ha habido cierto espejismo por parte de los partidos en el Gobierno que han creído que dándole al PNV todo sincontrapartidas iban a impedir que la cosa fuese a mayores, que iban a calmar al nacionalismo totalitario. Y eso se demuestra que no es así, que hay una simbiosis que ha funcionado. Yo he oído al propio Arzalluz decir que sin ETA, el País Vasco no hubiera podido alcanzar las cotas de gobierno que tiene actualmente. Esotraducido a términos reales es que sin ETA, el PNV no hubieraalcanzado el poder que tiene.

P.- ¿Son los políticos quienes han ralentizado el Espíritu deErmua?

JJ.-- No tengo ninguna duda, desde el día siguiente mismo, entrelos políticos y ciertos grupos pacifistas hubo una reacción tendente a desmovilizar a la población y a volver al status quo anterior al asesinato.

P.- ¿Contra ellos han firmado el manifiesto del Foro Ermua?

JJ.- No es un manifiesto contra los políticos, sino de exigenciaa los partidos que se dicen democráticos de dejar las cosas claras, de no alimentar falsas expectativas, de no ceder ante el nacionalismo totalitario. Nos une sólo una preocupación por lasituación creada a raíz de la ambigüedad y la tibieza de los partidos políticos.

P.- Conocido su rechazo al diálogo, propuestas como elacuerdo de Ardanza, ¿le dicen algo, Juaristi?

JJ.- Poca cosa, no es un asunto que permita ejercitar elpensamiento. Hago votos para que esta desastrosa fase última porla que ha pasado el País Vasco cambie en el próximo siglo. Yocreo que al nacionalismo vasco no le falta pragmatismo, pero sí lealtad democrática: aceptar una sociedad plural.