miércoles, 11 de junio de 2008

Claves de la memoria

José María Ruiz-Vargas y otros
Claves de la memoria
Editorial Trotta
Madrid, 1997

[revisión del pasado]
Los seres humanos revisan y reinterpretan constantemente su pasado de manera que sucesos o conductas que en el momento de ocurrir parecieron trascendentales y extraordinarias, con el tiempo se despojan del oropel con que las adornó la inexperiencia o la petulancia juvenil.
Pag. 79
"Figuraciones de la memoria en la autobiografía". Celia Fernández Prieto

[Grupo s/Durkheim]
"Agregándose, penetrándose, fusionándose, las almas individuales dan nacimiento a un ser psíquico, si se quiere, pero que constituye una individualidad psíquica de un género nuevo. Es entonces en la naturaleza de esta individualidad, no en las unidades componentes, donde hay que ir a buscar las causas próximas y determinantes de los hechos que se producen en ella. El grupo piensa, siente, obra de un modo completamente distinto que sus miembros si éstos estuvieran aislados. Entonces si se parte de estos últimos, no se podrá comprender nada de lo que pasa en el grupo ". Durkheim, 1895/1896, p. 116. Las Reglas del Método Sociológico.
En Pag. 84 de: "Los afluentes del recuerdo: La memoria colectiva". Amalio Blanco

[definición de Psic.Soc.]
"El estudio sistemático de las modificaciones de la experiencia y la conducta individual como consecuencia directa de la pertenencia a un grupo" (Bartlett, 1932)
En Pag. 90 de: "Los afluentes del recuerdo: La memoria colectiva". Amalio Blanco


[memoria en grupo y lo que se recuerda]
La conclusión de esta primera hipótesis la expresa Bartlett en términos contundentes: no admite discusión el hecho de que el recuerdo, dentro del grupo, está directamente influido por las tendencias sociales de las que participa. De hecho, matiza Bartlett, éste es el nivel en el que se mueve la obra de Halbwachs, el de la memoria en el grupo más que la memoria del grupo.

(...) Una de las conclusiones de Klineberg es que cuando la gente se enfrenta a temas controvertidos muestra una clara tendencia a recordar aquellos puntos que coinciden con sus propias opiniones y a olvidar aquellos que difieren de ellas.
En Pag. 92 de: "Los afluentes del recuerdo: La memoria colectiva". Amalio Blanco.


[se recuerda lo que se habla en el ambiente]
Un ejemplo de memoria colectiva relacionada con un discurso ideológicamente significante es la conversación que mantiene una familia normal hablando de una familia extraordinaria como es la familia real. Sobre la base de 40 conversaciones grabadas con familias de clase media-baja compuestas de cuatro miembros (padre, madre, hijo e hija quinceañeros), Billig muestra la existencia de un proceso de Memoration que se sustenta sobre la recreación y la reconstrucción de lugares comunes, de tópicos cotidianos que responden a las dos características de la retórica de todos los tiempos: son socialmente compartidos y comúnmente citados. La gente no inventa nada, ni siquiera introduce elementos de su propia cosecha, de su personal narratives, sino que echa mano de una especie de fondo común que se ha ido creando a lo largo de la historia (a lo largo de esos pensamientos repetitivos, de las noticias machaconas de los medios de comunicación de masas, de las conversaciones reincidentes entre colegas, amigos y convecinos, etc.) y que se mantiene de manera compartida.
En Pag. 99 de: "Los afluentes del recuerdo: La memoria colectiva". Amalio Blanco


[la memoria es cosa social, de grupo]
Hay determinados fenómenos sociales que hemos convenido que son dignos de recordar; cuando esto sucede lo hacemos ayudados de una envoltura retórica, pertrechados de ideología y siempre en compañía de otras personas.
En Pag. 100 de: "Los afluentes del recuerdo: La memoria colectiva". Amalio Blanco

[falsificar la memoria]
"Es preciso recordar que los acontecimientos ocurrieron de la manera deseada. Y si es necesario adaptar de nuevo nuestros recuerdos y falsificar documentos, también es necesario olvidar que se ha hecho esto. Este truco [doblepensar] puede aprenderse como cualquier otra técnica mental" (cita de 1984 de G. Orwell).
Pag. 107
"El Síndrome de Falso Recuerdo: Los venenos de la memoria". José Miguel Fernández Dols y Joseph de Rivera.

La importancia de la manipulación de la memoria se basa, fundamentalmente, en dos hechos: la íntima relación entre memoria y realidad, y, en segundo lugar, la no menos íntima relación entre realidad y legitimidad.
Pag. 107. "El Síndrome de Falso Recuerdo: Los venenos de la memoria". José Miguel Fernández Dols y Joseph de Rivera.

[lavado de cerebro]
Se sabe también que la debilitación de la independencia de juicio de un sujeto mediante diversas formas de presión tales como el aislamiento social, el adoctrinamiento sistemático y la disminución de los niveles de conciencia mediante drogas o tortura puede igualmente provocar cambios radicales en la identidad de un individuo y, presumiblemente, en sus versiones sobre el pasado. Las sectas destructivas, el lavado de cerebro y los procesos de socialización en grupos terroristas descansan básicamente en este principio.

Cualquier grupo con aspiraciones totalitarias, sea nacionalista o internacionalista, fundamentalista o ateo, de izquierdas o derechas, sabe que la batalla fundamental no se localiza en el terrorismo físico sino en la manipulación de la identidad de los individuos y, por tanto, de sus recuerdos.

(...)
¿Cuáles son, pues, los instrumentos característicos de los manipuladores de la memoria, de los artífices del "doblepensar"? Orwell resume lo que, en nuestra opinión, son tales elementos: un "libro", una fuente de doctrina que indique qué es lo que se debe recordar, y, además, una "gimnasia mental" orientada a reconstruir nuestros recuerdos de acuerdo con la doctrina. Esta simple receta puede aplicarse a nivel individual o a nivel colectivo. Puede servir para reinterpretar la vida de un individuo o la historia de un pueblo. Puede "ayudar" a descubrir que una persona es una bruja o que se es miembro de un pueblo oprimido. La receta es sorprendentemente sencilla y sólo exige por parte de sus administradores, el suficiente fanatismo y tenacidad para que, una vez hecha la presa, no la dejen escapar.
Pag. 109/110
"El Síndrome de Falso Recuerdo: Los venenos de la memoria". José Miguel Fernández Dols y Joseph de Rivera.

Ante todo el "libro" (la doctrina) es un ejercicio de odio (...). El odio, a diferencia de la ira, no desaparece fácilmente porque no apunta hacia las acciones del otro (p.ej. me irrita que no hagas X) sino hacia la existencia del mismo otro (p.ej. me irrita que no seas X o que seas Y). Sin embargo, es un tópico, no por ello menos cierto, que el odio es sumamente satisfactorio desde el punto de vista psicológico ya que nos proporciona "chivos expiatorios" para nuestras frustraciones y fracasos, mejorando nuestra autoestima (...).
El odio tiene un fiel compañero de viaje: el miedo. El odio se alimenta del miedo a un enemigo demonizado (a veces, como en la caza de brujas, literalmente) pero sobre todo del terror a despertar un día como "uno de ellos" (...)
Esta fobia al contraste empírico o dialéctico hace que estos "libros" sean totalmente impermeables a una lectura crítica (...). Las brujas no podían rezar pero el demonio podía permitirles rezar en ciertas circunstancias apuradas, con lo que rezar o no rezar era igualmente pruebas indudables de culpabilidad.
Pag 110/111
"El Síndrome de Falso Recuerdo: Los venenos de la memoria". José Miguel Fernández Dols y Joseph de Rivera.

[síndrome de falso recuerdo]
El SFR ha sido aislado y definido recientemente, a raíz de uno de los últimos y más impactantes episodios de "doblepensamiento": la aparición de una moda, en la práctica de la terapia psicológica estadounidense, consistente en establecer una relación causal entre numerosos trastornos psicológicos (desde problemas de obesidad hasta depresión, pasando por problemas de asertividad, autoestima, disfunciones sexuales, consumo de drogas, obsesiones o timidez) y el hecho de haber sufrido algún tipo de ataque sexual durante la infancia, especialmente en edades muy tempranas.
(...)
Sin embargo, la creencia en la existencia de recuerdos reprimidos, en combinación con técnicas como la hipnosis, ha producido una auténtica epidemia que, en menos de diez años, ha sido sufrida por al menos 12.000 familias en Estados Unidos, aunque podría, según algunas estimaciones, afectar hasta a 70.000 (...)

En el momento de escribir estas líneas, cien personas de una pequeña población del Estado de Washington, incluido un sacerdote protestante, han sido acusados de violar a numerosos niños regularmente en la iglesia, han sido privados de sus hijos (que en algunos casos han sido internados en hospitales psiquiátricos, si se oponían a la separación) y procesados, todo ello a partir del testimonio de una niña de 11 años con tendencia demostrada a la fabulación, hija adoptiva del policía que dirige la investigación.

En realidad, nos encontramos sin duda ante un caso más de "doblepensar" con todos sus ingredientes que, asombrosamente, ha tenido una aceptación extraordinaria en los Estados Unidos y comienza a expandirse por otros países de habla inglesa. El libro por excelencia en este caso fue escrito en 1988 y se titula "El Coraje de Sanar". Sus autoras no son profesionales de la psiquiatría o la psicología pero eso no les ha impedido vender miles de ejemplares de un libro en el que se recomienda insistir en la búsqueda de abuso a partir de cualquier síntoma de malestar psicológico y no ceder hasta descubrir el recuerdo reprimido de dicho abuso. No importa que no se tenga dato alguno que corrobore la sospecha; las autoras asumen que lo más probable en cualquier familia es la existencia de crímenes sexuales. La enseñanza final es clara: hay que aprender a odiar a quienes nos han hecho todo ese daño; es preciso odiar a nuestras familias y, en especial, a las figuras masculinas, principales culpables. Cualquier muestra de afecto por parte de un varón es, en principio, sospechosa.

El libro, que ha dado lugar a todo un género en la literatura popular, ha prendido en un gran número de terapeutas (una profesión mal regulada en Estados Unidos) y hoy son muchos lo que creen a pies juntillas no sólo en la prevalencia de prácticas inconfesables en las familias de clase media americanas (principal origen de los clientes de estos terapeutas) sino también en la existencia de una conspiración satánica internacional en la que ciudades enteras pueden estar involucradas.

John Kihlstrom, un profesor de la Universidad de Yale, define el síndrome de falso recuerdo así:

"Una condición en la que la identidad de la persona y sus relaciones interpersonales giran en torno al recuerdo de una experiencia traumática que es objetivamente falsa aun cuando la persona cree firmemente en ella. El síndrome no se caracteriza por la existencia de falsos recuerdos. Todos tenemos recuerdos equivocados. El síndrome puede ser diagnosticado cuando el recuerdo está tan asumido que orienta toda la personalidad y estilo de vida del individuo, haciendo que cualquier conducta adaptativa sea inadecuada. El síndrome de falso recuerdo es especialmente destructivo porque la persona evita cualquier confrontación con los datos que puedan probar que su recuerdo es falso. Se aísla y se resiste a cualquier cambio. La persona se centra tanto en su recuerdo que puede olvidar enfrentarse a los problemas reales de su vida"
Pag. 113/116
"El Síndrome de Falso Recuerdo: Los venenos de la memoria". José Miguel Fernández Dols y Joseph de Rivera.

[Conclusiones]
1. No existe posibilidad alguna de comportamiento o actividad adaptativa sin la participación de la memoria (...)
2. La memoria humana es extremadamente falible e imperfecta (...) Nuestros recuerdos (...) llevan nuestro sello personal.
3. (...) Los recuerdos también son el producto de cualquier actividad mental que implique pensar en algo, imaginarlo, soñarlo o desearlo (...).
4. (...) la recuperación y el uso de información de nuestra memoria no siempre van acompañados de experiencia consciente.
5. (...) la memoria no debe ser considerada como una entidad unitaria.
6. El olvido hay que entenderlo (...) liberar a nuestros sistemas de memoria de una sobrecarga de información, b) como el resultado de intentos fallidos por recuperar un conocimiento concreto, y c) como el resultado de procesos inhibitorios que impiden el acceso a la información más relevante en cada momento. Aunque resulte paradójico, la buena salud de la memoria depende en buena medida del olvido.

Pag. 151/152
"Cómo funciona la memoria". J.M. Ruiz-Vargas