martes, 3 de junio de 2008

Guerra Civil IV

IV
CENSO DE LOS MILITANTES ADVERSARIOS DEL ALZAMIENTO
Los relatos y las fotografías que se refieren al desfile del 1 de mayo de 1936 en Madrid prueban la abundancia de las milicias marxistas, uniformadas rigurosamente. Los anarcosindicalistas rehuían ese género de manifestaciones, por convicción ideológica que les llevaba a repugnar formas del militarismo capitalista. Además, pensaban -con justeza- que las milicias eran un fundente utilizado por el PC para que sirvieran a sus designios.
La milicia socialista se nutría de la Juventud del partido, y tenía antecedentes antes de octubre de 1934. Uno, el de la Motorizada, verdadero núcleo acunado en el campamento de verano que en 1933 establecieron los jóvenes del PSOE en Torrelodones, cuando aún subsistía la colaboración socialista en el Gobierno. La Motorizada tuvo instructores militares, que prepararon su participación en octubre. Fueron los tenientes de Artillería Gabriel Vidal Ubeda y Ambrosio; el de Asalto, Máximo Moreno; otro de la Guardia Civil, Fernando Condés, y el capitán de Ingenieros, Carlos Faraudo, entre otros'. La milicia del PC, mucho menos numerosa en Madrid -y por doquiera- se mostraba más espectacular, teatral. Pero ya el 1 de mayo de 1936, las dos milicías se habían fundido, de hecho, en las Juventudes socialistas unificadas -inspiración de la III Internacional-, surgidas en

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1 Condés, condenado por los sucesos de octubre, fue ascendido a capitán y dirigió el asesinato de José Calvo Sotelo. Faraudo cayó muerto a tiros, por agresores desconocidos, en horas nocturnas del 8 de mayo de 1936, al transitar por la madrileña calle de Alcántara. El teniente de Artillería Vidal Ubeda tendría intervención importante en el asedio y ataque al Cuartel de la Montafía.