sábado, 14 de junio de 2008

Kodokushi

Miho Nishimura vive y escribe en Japon. Tambien es una colaboradora de Casi Nada. Es este articulo analiza algunas de las consecuencias del terremoto de Kobe. Kodokushi es una palabra que no existe en español; pero su significado es tan terrible (y cada vez más habitual) que quiza se incorpore gradualmente a nuestro idioma.

KODOKUSHI

El Yomiuri Shimbun (2 de mayo del 97) informa que un hombre de 55 años de edad, que había perdido su casa en el gran terremoto de 1995, fue encontrado muerto en su alojamiento temporal en una de las casas prefabricadas en el distrito de Suma, Kobe.

Según la policía de la prefectura de Hyogo, Masaji Imanishi fue la persona número150 que murió en Hyogo viviendo solo en un alojamiento temporal; este fenómeno ya es conocido como "kodokushi" en japonés, o sea "muerte solitaria".

Imanishi, que estaba en paro, era alcohólico desde hace tres años y visitaba el hospital regularmente. Su cuerpo fue encontrado por un grupo de ayuda voluntaria para los alcohólicos.

Desde hace 15 años, Imanishi vivía solo. A raíz del terremoto, en Suma, su apartamento quedó destruido por lo que tuvo que ser evacuado provisionalmente a una escuela secundaria.

Estuvo en ese refugio temporal desde finales de junio del 96. Su hermana, de 59 años, que vivia en la planta baja del mismo refugio, cuidaba de él.

De las 150 personas que murieron en las mismas condiciones de soledad 108 eran hombres y 42 mujeres. Cincuenta y seis apenas tenían 60 años y 33 sólo cincuenta.

La causa registrada del fallecimiento fue "enfermedad" (137 personas) y los otros nueve: "suicidio".

Imanishi fue la persona numero 32 que murió este año y que vivía en un alojamiento temporal.

Como se sabe, en Japón hubo un gran terremoto en enero de 1995 en el cual, murieron 6.500 personas y fueron destruidas 500.000 casas. La gente que perdió su propia casa se le exigió trasladarse a algunos refugios que la provincia ofreció, tales como escuelas o almacenes. Como la ayuda financiera del gobierno japonés no era suficiente (claro esta, los daños materiales eran demasiado grandes) para cubrir todos los gastos, la provincia levantó alojamientos temporales para aquellos que no podían reconstruir su casa ni trasladarse a otra.

Pero, hay algunos problemas serios con los alojamientos temporales. Muchos de ellos fueron construidos lejos del centro de Kobe, donde no había nuevos y suficientes espacios después del terremoto. En consecuencia aunque los nuevos inquilinos quisieran trabajar en la ciudad, no podrían ir y regresar a su hogar por el mucho tiempo del viaje.

Por supuesto, no solo las casas sino también casi todas las empresas y las fabricas en la ciudad se quemaron. De esta manera la gente que perdió su casa y el trabajo a la vez fueron obligados a mudarse a los nuevos y lejanos alojamientos.

Lo que esta gente perdió no fue solo la casa y su trabajo. También se quedó sin lo más importante para los humanos: una familia. Él numero de muertos (6.500) nos invita a pensar cuantas personas perdieron a sus parientes más cercanos. Como el terremoto ocurrió muy de repente, no solo los ancianos y los niños sino también los jóvenes y los adultos se vieron envueltos en él desastre.

¿Cómo nos sentiríamos si perdiéramos nuestra casa, el trabajo, y la familia a la vez?

¿Cómo sobrevivir el resto de nuestras vidas?

Aunque tuviéramos suerte y encontráramos un trabajo, nos preguntaríamos "para qué trabajamos", "para qué volvemos a casa" y "para qué vivimos".

Resulta previsible que la gente que vive en los alojamientos temporales, especialmente los hombres, sufran de alcoholismo, como Imanishi. Muchos de ellos, sin trabajo, están en casa bebiendo alcohol todo el día. Este hecho provoca su muerte en los alojamientos.

Si vivieran en su comunidad pedirían ayuda a sus vecinos. Si tuvieran algún problema en sus vidas, o aunque no la pidieran, sus vecinos ayudarían. Sin embargo, como en los alojamientos temporales, todos los residentes, se han mudado sin quererlo, y llevan un dolor irresistible en sus corazones, (y además, todos los vecinos son desconocidos), la mayoría de ellos viven solos. No quieren salir de la casa ni hablar con otros.

Ha ocurrido que, algunas veces, que se han encontrado muertos a personas semanas después de este hecho. Grupos de la actividad voluntaria visitan cada casa, les saludan, y preguntan su salud para evitar estas tragedias.

Hasta que estos residentes, (o el gobierno, o la provincia) encuentren y construyen una nueva casa para ellos la situación ira empeorando; y aunque la encuentran, ¿cómo vivirán sin trabajo?

El problema está ahí.

Según el Asahi Shimbun, del 3 de julio, viernes, murió un hombre de 48 años en un alojamiento temporal en Kobe.

¡Era la víctima número 161!

Miho Nishimura

Julio 97

Nisimura@mic.atr.co.jp
[CASI NADA - Revista-WWW - num. 14 - 1997]