miércoles, 11 de junio de 2008

Para recordar

SITUACION A JUNIO/93
SISMOGRAMA. V 6-JUNIO-93
feliciano BARATECH
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Después de una larga fiesta, ESPAÑA se está despertando con una áspera resaca y una montaña de deudas por pagar". Así lo escribe esta semana el diario económico mas leído del mundo "THE WALL STREET JOURNAL". Los españoles y, sobre todo, la Administración pública, han vivido en los últimos tiempos muy por encima de sus posibilidades. hemos estirado más el brazo que la manga. Y ahora tocamos las consecuencias. Gane quien gane, lo primero que ha de hacer es un balance auditado de situación. Esta si que promete ser una auditoría de infarto. Es lo que proclamaban los socialistas cuando se disponían a saborear las mieles del poder y echaban pestes de la nefasta herencia recibida.

El balance descubrirá con toda probabilidad que lo de la pila de deuda que menciona el diario norteamericano no es ninguna tontería. Según leo en la prensa, el endeudamiento exterior de ESPAÑA subió el año pasado a la friolera suma de 80.000 m de dólares. De dicha cantidad, 20.000 corresponden a dólares americanos, 10.000 a francos suizos, otros 10.000 marcos alemanes y 9.000 a yenes japoneses.

Frente a ese gigantesco pasivo, las reservas españolas de divisas, que habían llegado a ser de las más cuantiosas del orbe, han caído en barrena. Los especialistas calculan que dos terceras partes de las reservas se han volatilizado en la defensa de la cotización de la peseta desde el estallido de la tormenta monetaria de otoño. Las maniobras de apoyo se han revelado absolutamente inútiles, como lo demuestran las tres devaluaciones sufridas en ocho meses.

A la deuda en divisas se añade la deuda interior. El Estado está entrampado hasta las cejas, porque sus dispendios exceden desmesuradamente sus ingresos, pese a haber atornillado la presión fiscal con más energía que ningún otro país europeo. De ahí las copiosas emisiones de deuda que se ve obligado a realizar periódicamente en ESPAÑA y en el extranjero, y cuyo volumen total se estima en 27 billones de pesetas.

Como ni aun así ha logrado taponar el agujero del déficit, el sector público se ve en la necesidad de alargar los pagos corrientes a sus proveedores. Estos días se han publicado en detalle las deudas que mantiene con el sector privado. A la construcción le debe 800.000 m. A los proveedores de la SANIDAD, otros tantos. A la industria alimentaria y de bebidas 200.000. A las compañías eléctricas 80.000. A las empresas de informática, 60.000. A las de electrónica, 46.000.

Las administraciones autonómicas no le van a la zaga a la central en cuestión de deudas. El año pasado incrementaron sus débitos en un 41% hasta alcanzar un total de dos billones entre créditos bancarios, pagarés, bonos y créditos sindicados en el exterior. Y aún hay serias sospechas de que los datos oficiales ocultan parte de la verdad.


La sequía de recursos líquidos de las administraciones hace que éstas paguen tarde y mal. Se han convertido en el primer moroso del reino, para desesperación del sector privado.
Las empresas privadas, a fin de subsistir, han de acudir al mercado financiero en busca de recursos, que resultan a costes prohibitivos y arruinan los márgenes de las empresas. Por culpa del Estado, las empresas "trabajan para los bancos", como suele decirse, o acaban declarándose en insolvencia, acogotadas por una tijera cuyas implacables cuchillas son la morosidad oficial y los intereses leoninos de los intermediarios financieros.

INCERTIDUMBRE.
Las elecciones de hoy pillan a los agentes económicos en situación de desánimo apabullante. Multitud de indicadores evidencian que la crisis arrecia. Uno de ellos es la cifra récord de suspensiones y quiebras del año pasado, que por vez primera arrojaron una masa de deudas superior al billón de pesetas. Durante el año en curso, el número y cuantía de las declaraciones de insolvencia sigue creciendo como la espuma.

Los datos que en esta páginas transcribo semana tras semana revelan que, de enero a mayo inclusive, sólo en Cataluña se han registrado 340 percances mercantiles, que significan un aumento de un centenar sobre el mismo período del año anterior. El cúmulo de deudas que estos infortunios dejan en la estacada ha subido incoerciblemente. Se eleva a más de 90.000 m de pesetas, casi el doble que los contabilizados en los cinco primeros meses del año pasado. Estos infortunios, a su vez, arrastran con frecuencia a las empresas proveedoras, en un efecto dominó que acelera el proceso de deterioro.

Mientras esta hemorragia no se tapone, es ocioso que los políticos sigan empeñados en pronosticar la mayor o menor proximidad de la recuperación de la economía. Pedro PEREZ, el locuaz SECRETARIO DE ESTADO DE ECONOMIA, repitió esta semana que, a su juicio la recesión española ha tocado fondo y que lo peor ha quedado atrás. Estoy convencido de que a estas alturas, ni los mismos augures se creen sus vaticinios. Y si se los creen, peor aún, porque ello implicaría que no viven en este mundo, sino en la luna.

"THE WALL STREET JOURNAL", en el escrito citado, subraya que se acabaron el vibrante crecimiento y las fuertes inversiones que hicieron de la economía española una de las más dinámicas de EUROPA desde mediados de los años 80. "Se esfumó la euforia que en 1992 rodeó la EXPO DE SEVILLA y los JUEGOS DE BARCELONA. Todo lo que queda hoy de esos fastos es una recesión penosa, un testarudo 21 % de paro, el más alto de EUROPA, y un sector público inflado que demanda urgentemente la podadora. Sólo después de una amarga dosis de austeridad podrá realmente comenzar la próxima fiesta".

Sobre los resultados previsibles de la consulta electoral de hoy, el periódico no se hace ilusiones. "Un gobierno débil y posiblemente inestable es lo peor que puede caer en estos momentos sobre las economía española". Completamente de acuerdo.