miércoles, 4 de junio de 2008

Tarot

Enrique Franov
Pequeña introducción al Tarot

El Tarot es un fenómeno inexplicable y asombroso que sucede, como un reto al escepticismo y al sentido común. Resulta evidente que, en el momento de la mezcla, algo interviene en el ordenamiento de los naipes, pues éstos, al salir a la mesa siguiendo ciertas reglas,. hacen una descripción realista de la situación en la cual se encuentra implicado quien los ha mezclado...
El Tarot permite describir dicha situación sin ambigüedad ni lugar a dudas. Para ello cuenta con símbolos conceptuales con los cuales expresarse: los naipes, y para articular este lenguaje ideo gráfico, cuenta con el soporte que conjuga los significados y los relaciona entre sí: La Tirada, o configuración. )

Examinando retrospectivamente la historia de los descubrimientos, se hace patente que muchos "misterios" del pasado han sido de sobra desvelados con el avance del Conocimiento y cabe esperar que El Tarot, el I Ching, la Quiromancia, la Telepatía, la Clarividencia, y otros "fenómenos paranormales", terminarán siendo algún día explicados y comprendidos como lo es hoy la redondez de la Tierra... En tanto se llegue a ese grado de evolución, sólo queda la posibilidad de hacer una evaluación de lo que se sabe hasta la fecha...

Informe sobre EL TAROT

Enunciado del FENÓMENO: LOS ORÁCULOS

Todo investigador, es, obviamente, un OBSERVADOR del fenómeno que investiga... (De sobra conocido es lo difícil que resulta "observar" sin influir sobre lo observado... Se pretende que lo que se observa mantenga sus características "naturales", SIN la interferencia que produce el contacto con el observador...).

No obstante, existen otras interferencias, capaces de sabotear dramáticamente cualquier investigación; me refiero a la "visión", el "enfoque" o "la interpretación" que el observador realiza de lo que observa; es decir: su escala de valores, en especial, la que determina "cuales cosas son posibles" y cuáles no, que contaminan su objetividad y su apreciación de los hechos...
Así pues, cuando se investiga un fenómeno situado en la frontera con lo desconocido, surge invariablemente la cuestión de "si es posible que eso suceda realmente" (o sólo es una mera alucinación, o un increíble conjunto de casualidades).

Ahora bien: cuando uno se topa con algo que no tiene explicación, o sea, con algo increíble, pero que sin embargo SUCEDE... ¿Qué es lo que hay que hacer? ¿Dudar de la propia cordura y dar por sentado que lo que se está atestiguando no es real? En mi caso particular, y aún cuando me costaba mucho aceptar lo que veía, decidí "observar el fenómeno del Tarot", en lo que estuviera a mi alcance, para ver si descubría "dónde estaba el truco" (No obstante, a medida que iba haciendo acopio de experiencias, hube de aceptar -a regañadientes- que no había truco ni artimaña, con lo que comencé a sentirme tan perplejo, como probablemente se habrá sentido Champolión al enfrentarse con la Piedra de Rossetta... )

Los oráculos se consultan desde tiempo inmemorial, e incluso en los lugares más remotos del planeta... Al parecer se trata de organizar un conjunto de objetos que tienen un significado preciso para el operador. La utilización de dichos objetos se basa en un conjunto de reglas que determinan ciertas características de funcionamiento al momento de interpretar los significados dentro de la configuración, y varía según se trate de usar naipes del Tarot, monedas para el I Ching, posos de café, piedras sagradas, caracoles, etc.

Así pues, existen ciertas reglas, inherentes a cada modalidad u objeto. Cuanto más rica sea la carga simbolizada por los objetos utilizados, más nítida y detallada será la respuesta.
Asimismo existe, para la obtención de una configuración, un factor de "descontrol" por parte del consultante, una regla que impide la planificación conciente del resultado: las monedas se han de arrojar para que caigan, los naipes se han de mezclar a ciegas y luego se ha de cortar en tres con la mano izquierda, con lo que es imposible manipular la salida de un naipe por otro, o, es imposible condicionar la moneda para que salga cara en vez de cruz. Entonces: la configuración se produce con la participación activa de un consultante pero al margen de sus propias expectativas respecto del resultado.

La correcta interpretación de la configuración permite la extracción de abundante información "sensible", vale decir: aprovechable por el consultante, que puede obtener datos concretos sobre diversas cuestiones de su realidad que le atañen personalmente.

(Parecería que el fenómeno se plantea en términos de intercambio de información, siendo los objetos de la configuración y la configuración misma meros intermediarios... Resulta difícil especular respecto de quién está del otro lado del hilo... Pero lo cierto es que, sea quien sea, sabe muy bien lo que está pasando a quien está consultando...). El Tarot contesta con absoluto realismo y objetividad, haciendo descripciones precisas y detalladas de innumerables aspectos de la realidad... De esto último no me cabe ya ninguna duda, luego de muchos años de ejercer la Cartomancia...

La situación cartomántica consta de:

Un LECTOR o intérprete, que obtiene una configuración. y un CONSULTANTE alguien con intención de consultar que mezcla los naipes de un mazo de Tarot y luego corta en tres con la mano izquierda.

Se plantean dos posiciones básicas en un CONSULTANTE:

Conoce el Tarot y cree que es posible consultarlo y obtener información fiable.

No cree en el Tarot y la consulta puede estar motivada por distintas razones: curiosidad, quedar bien con alguien que sí quiere que consulte, o incluso poner a prueba al Tarot (y por supuesto al LECTOR, en quien probablemente no confía).

Aunque no es imprescindible creer en el Tarot para consultarlo con éxito, a veces, en la práctica, es posible observar que la calidad de la respuesta podría estar relacionada con el talante con que se enfrenta uno con los naipes...

Obviamente para abrir el corazón y confiar, primero hay que saber de quién se trata... De lo contrario la sensación de estar a merced del lector es muy fuerte.(tampoco es cuestión de ponerse en manos de un desconocido!)

Quizá sea esta prevención, el obstáculo más difícil de vencer, y la causa de que la cartomancia no esté más difundida, y siga siendo un servicio raro y exótico... Como acontece con casi toda actividad humana de cierta complejidad, requiere algún tiempo adquirir el entrenamiento mínimo indispensable para obtener "resultados válidos". Si el LECTOR de cartas no inspira confianza al CONSULTANTE, la forma de participar éste en la experiencia, puede variar... (especialmente al no tomar en serio el momento de mezclar y cortar los naipes).

La única manera de conseguir que un CONSULTANTE escéptico deje de serlo es que obtenga una RESPUESTA CORRECTA a su consulta.

Una RESPUESTA CORRECTA es aquella que describe la situación consultada con rigor y ajustada a los hechos, y los datos del pasado coinciden al menos en un 80% con lo que realmente sucedió. En este caso, el comentario que brota espontáneamente de labios del CONSULTANTE se parece a: "Es cierto. Así fue!".

En el extremo opuesto se situaría la RESPUESTA ABSURDA, en la que la descripción no responde a la realidad de los hechos. El comentario que brota del CONSULTANTE que oye decir o lee cosas que no le atañen es: "esto no me cuadra. No es mi situación...".

Lo dicho en los párrafos anteriores se refiere a los grados de resonancia que la respuesta genera en el CONSULTANTE en lo que respecta a los datos de pasado y presente.

Lo referido al pronóstico FUTURO sólo es posible corroborarlo, es decir, verificar si es correcto, con el paso del tiempo, y aquí, lo referido a "me cuadra" o "me parece imposible" no tiene vigencia ninguna.

(Lo más fascinante del Tarot, es su capacidad para anticiparse a acontecimientos que no son previsibles por nadie, mucho menos por el CONSULTANTE., que emite a menudo incluso entre los creyentes habituales opiniones del tipo: "esto es imposible que suceda", "Creo que en este caso debe haber algún error", etc. etc. El autor ha conocido a muchos que luego no han tenido más remedio que morderse la lengua y "tirarse de los pelos...)".

Antecedentes históricos

Tengo sobre la mesa una gran cantidad de libros especializados en Tarot... Todos los que he podido conseguir durante los años que vengo investigando esta materia. ..

Lo primero que se descubre al examinarlos, es que todos cuantos hablan sobre el Tarot, lo hacen desde su punto de vista personal y subjetivo, por lo que abundan las contradicciones y las discrepancias en los datos, mientras que las descripciones se impregnan con estilos diversos, que van desde la laberíntica iniciación cabalística, gnóstica o hermética... , hasta el tono meramente periodístico, divulgador de "recetas adivinatorias", del tipo: "Conozca su futuro en 22 lecciones". . . Pasando, por supuesto, por toda la gama de "descripciones históricas, mitológicas, psicológicas, filosóficas y esotéricas...

Lo que resulta más que obvio, a estas alturas, es que no existe sólo UN Tarot! Si algo puede decirse de él, es que su existencia se refracta en infinidad de versiones parecidas, similares, levemente diferentes o diametralmente opuestas! Sobre las imágenes originales de los naipes se han ido acumulando gran cantidad de "significados", a medida que generación tras generación de estudiosos acumularan todo tipo de comentarios e interpretaciones, propugnadas en sus respectivas escuelas.

En los últimos quinientos años el Tarot se ha difundido por todo el mundo, y es posible encontrarlo en los bazares orientales, en las logias masónicas occidentales, entre los gitanos, entre los intelectuales, en los casinos de juego, en manos de videntes, en ceremoniales mágicos..., adaptándose con sus imágenes a las características regionales y o folklóricas de cada país. Sólo en España existen más de media docena de variantes: El Tarot Español, El Tarot Vasco, el Tarot Esotérico, El Tarot de Dalí... Por citar sólo unos pocos...
Unos lo dibujan con ropa de corte, otros lo ambientan al estilo italiano, alemán, hindú, vasco, renacentista, "egipcio", "esotérico", etc. etc., con lo que se han ido alterando muchos de los componentes y pequeños detalles simbólicos, dibujados en las versiones consideradas más antiguas... Cada cual ha opinado como le ha parecido, y así es como algunas versiones discrepan respecto del simbolismo planetario, adjudicando diferentes planetas a un mismo Arcano, llegando incluso a alterar el orden de los mismos, para no "contrariar" las reglas ya existentes en la concepción del Zodiaco...

Quizá sea el Tarot de Marsella uno de los más antiguos y difundidos, pero ha de haber ya, a estas alturas, cientos de diseños diferentes... Y entre tan extensa gama de posibilidades, es imposible tomar partido por ninguno en especial; ninguno es mejor o más auténtico que el resto.
En realidad son símbolos que aluden a cuestiones universales del Hombre como especie en evolución; es precisamente dicha evolución la que plantea el sucesivo enriquecimiento ideológico o conceptual del Tarot.

Puede hacerse una primera clasificación de las distintas corrientes de opinión, agrupándolas en:

- Los que presentan al Tarot como un antepasado recóndito de las cartas de juego, haciendo hincapié en su aspecto oracular y adivinatorio.

- Los que consideran al Tarot como un conjunto de claves secretas esotéricas, capaces de despertar la conciencia y trascender los límites cotidianos de la existencia.

Personalmente opino que el Tarot es un libro escrito con imágenes, que generan una descripción de la Realidad, y por lo tanto un verdadero Libro de Conocimiento.

Mi formación personal, influye -quiéralo o no- en mi actividad cartomántica, y, por supuesto. en mi forma de investigar los naipes: pronto comprendí que los libros -de los que esperaba el rigor a que me tenían acostumbrado los manuales de electrónica- no eran más que "versiones" de cómo sus autores hablaban de sus propias "investigaciones" personales..., y muchos de ellos, de sus investigaciones de lo que otros habían investigado; sin molestarse demasiado, a veces, en comprobar si realmente lo que se decía "era así". (Especialmente en los apartados dedicados a la práctica, cuando se "explican" tiradas y más tiradas en unas pocas páginas...)

Sin embargo, todos coinciden, más o menos, en afirmar que se producen "resultados interesantes" en quien contempla seriamente los dibujos de los naipes... (Totalmente cierto). Pero descubrí que hay mucha diferencia entre contemplar pasivamente un naipe y hacerlo con el fin de averiguar algo concreto. No es mirar, es hurgar en el símbolo para extraer la información deseada. . . Hay que "ver" más allá de lo aparente -el mero dibujo- y "sintonizar" con el significado. Y en este sintonizar con un significado entre varios posibles, actúa el mismo "mecanismo" que induce a reconocer en qué "acepción" hay que entender una misma palabra en distinta frase, v. gr.: "No me hacen caso" - "El caso queda cerrado".

Soy agudamente consciente de las dificultades que entraña el estudio del Tarot.

Lo que más se hecha a faltar en los comienzos es la carencia de "mapas" del territorio a explorar... Se avanza a ciegas. Nunca está uno seguro de que esté haciendo una interpretación "correcta al 100%". Sólo el paso del tiempo puede confirmar los vaticinios de futuro... Así pues, el aprendizaje es lento ya que cuesta perfeccionar la puntería cuando el proyectil que se está disparando, tardará un par de semanas en llegar al blanco... (si es que llega...).