miércoles, 11 de junio de 2008

Memoria funcional y cerebro

Durante buena parte de este siglo los neurólogos negaron a menudo que tales funciones fueran accesibles al análisis científico, o declararon que pertenecían al dominio exclusivo de la psicología y la filosofía. Pero a lo largo de los últimos veinte años los neurólogos han comprendido mucho mejor la relación existente entre los procesos cognitivos y la organización anatómica del cerebro, gracias a lo cual pueden ahora estudiarse con aprovechamiento en el laboratorio incluso atributos mentales generales como el pensamiento y la intencionalidad.

En último término, nos proponemos poder llegar a analizar las funciones mentales superiores expresadas como coordinación activada de neuronas en diversas estructuras del cerebro. También deberían poderse identificar las células que transmiten la actividad de tales estructuras.

Durante muchos años la comprensión del modo de operar del cerebro tropezó con la falsa idea de que la memoria era una entidad singular, localizada en una estructura o posición determinada. A partir de los años cincuenta, se ha venido admitiendo gradualmente que la memoria está constituida por múltiples componentes dispuestos en torno de una red distribuida de neuronas. Según la concepción actual, la memoria asociativa adquiere hechos y cifras y los retiene en un almacenamiento a largo plazo, pero estos conocimientos no serán de utilidad a menos que se pueda acceder a ellos y rememorarlos con el fin de influir sobre el comportamiento inmediato.

La memoria funcional complementa a la memoria asociativa al sostener la activación y almacenamiento a corto plazo de información simbólica, así como al permitir la manipulación de esta información. Una actividad simple que involucra la memoria funcional es la operación de acarreo en aritmética elemental, que requiere almacenar temporalmente una secuencia de números y retener en la mente el resultado de una suma mientras se calcula la siguiente. Otros ejemplos más complejos podrían ser planear un movimiento de ajedrez o construir una frase. En los seres humanos, la memoria funcional se considera fundamental para la comprensión del lenguaje, el aprendizaje y el razonamiento.

Por numerosos caminos se demuestra que las operaciones de la memoria funcional se realizan en la región de los Ióbulos prefrontales de la corteza cerebral. (La corteza es una capa externa de neuronas de la Ilamada materia gris que rodea el cerebro.) La determinación de esta estructura como centro de la memoria funcional se apoya, sobre todo, en las observaciones de los efectos producidos por las lesiones de la parte prefrontal de los hemisferios; los pacientes con el lobulo frontal dañado presentan graves limitaciones en el uso del conocimiento para guiarse en la vida ordinaria, sin que ello obste para que conserven un almacén completo de información y sigan puntuando al alza en las pruebas de inteligencia.

Si bien alcanzan un desarrollo más completo en los seres humanos, ciertos elementos de la memoria funcional existen en otros animales, especialmente en primates, Para apreciar la memoria funcional de los monos se utilizan las pruebas de respuesta retardada, que evalúan la capacidad de reacción de un organismo ante distintas situaciones basada en representaciones almacenadas o interiorizadas, y no en la información presentada entonces por el entorno. En la prueba de respuesta retardada prototípica, un animal recibe un estímulo visual o auditivo breve, que después se oculta o se retira. Transcurridos algunos segundos, al animal se le envía una señal que le hace responder a la posicion en la que había aparecido el estímulo. Si su respuesta es correcta, se le recompensa con alimento o zumo.

Las pruebas de respuesta retardada ponen en juego procesos de memoria funcional: el animal debe retener la memoria de la posición del estímulo durante el período de la demora y, al final de ésta, la respuesta adecuada viene indicada no por estímulos externos sino por la memoria de lo que el sujeto vio en la prueba anterior. Además, la respuesta correcta puede variar de una prueba a la siguiente, dependiendo de la nueva información que cada vez se presente al sujeto. En las tareas de memoria funcional, como en toda actividad humana, las respuestas estan guiadas por la memoria más que por la información sensorial inmediata, y dependen de una constante actualización de la información pertinente.

Las pruebas antes descritas se asemejan mucho a la de permanencia del objeto, elaborada a principios de siglo por el psicólogo infantil Jean Piaget, que suele utilizarse para comprobar el desarrollo cognitivo de los (...)

[Nota: Fuente no anotada. Probablemente un Libro de IyC, dedicado a la psicología experimental, en un art. sobre la memoria. Tambien puede ser el libro de IyC "Función Cerebral"]