lunes, 9 de junio de 2008

El crepúsculo del deber

Gilles Lipovetsky
El Crepúsculo del Deber. La ética indolora de los nuevos tiempos democráticos.
Trad. Juana Bignozzi.
Anagrama. Colec. Argumentos
3ra. Edic. Octubre 96- Bcn
Tit.Orig: Le crépuscule du devoir. L'éthique indolore des noveaux temps démocratiques. Editions Gallimard. Paris 1992.

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[En semicomillas lo que en el original está en cursiva. # indica página]


#185
Que empresas ¿prestigiosas? por su imagen de marca, su tecnología punta, su política social, su liderazgo moral, su fundador, logren efectivamente crear un sentimiento de pertenencia a la comunidad y funcionen como hogares de sentido e identidad, no debe hacernos olvidar el fenómeno opuesto, sin duda mucho más amplio, más estructural, que es el distanciamiento de los asalariados respecto a la empresa, la disolución de las identidades colectivas y sociabilidades surgidas del trabajo. La corriente de las "culturas de empresas" con el objetivo explicito de producir adhesión, entusiasmo, fusión comunitaria, se desarrolló sobre todo contra esos movimientos centrífugos propios de las sociedades individualistas occidentales. Pero ¿qué posibilidades tienen de alcanzar de manera duradera su fin cuando la competencia económica lleva a oleadas brutales de reducciones de personal? ¿Cómo imaginar la reconstitución de sentimientos fuertes de pertenencia a una comunidad, de adhesiones viscerales, de entrega a la producción, cuando los accionistas se convierten en reyes, cuando la búsqueda del beneficio inmediato desencadena en cascada operaciones de fusión, de compras y reestructuraciones industriales? En las economías neoliberales ¿qué inmersión pasional en la empresa puede esperarse cuando, como en Estados Unidos, los dos tercios de los empleos creados desde 1979 son "trabajos menores" descalificados y sin estatuto, cuando los dos tercios de las personas que perdieron su empleo entre 1980 y 1986 sólo han encontrado otro con una pérdida de salario superior al 20 % y al 50 % para los asalariados de los sectores tradicionales, cuando, en 1991, los salarios de los altos dirigentes representaban como media 110 veces los de los empleados de base, contra 23 veces en la R.F.A. y 17 veces en Japón? (1) ¡Fidelidad a la empresa! En la actualidad un obrero norteamericano no pasa, como media, más de tres años en una misma empresa, contra siete en 1973. Las PYME (Pequeñas y Medianas Empresas), que representan ahora la gran masa de empleos ¿tienen más capacidad para lograr una comunidad afectiva y solidaria en el seno de la empresa? Se puede dudar, al menos en el caso norteamericano donde el 70% de los asalariados salidos de las pequeñas empresas no se benefician de cotizaciones patronales de jubilación o donde el plazo medio de despido no supera los dos días. El incremento del corto plazo financiero, la maximización del interés individual, la lógica del mercado puro y duro, todos esos fenómenos no pueden sino fijar estrechos limites a los "proyectos movilizadores" y a los movimientos de adhesión emocional a las organizaciones.

(...)

(1). En 1991, 20 grandes directivos norteamericanos se dividían, en salarios, mil millones de dólares.


#12

"Se ha puesto en marcha una nueva lógica del proceso de secularización de la moral que no consiste sólo en afirmar la ética como esfera independiente de las religiones reveladas sino endisolver socialmente su 'forma religiosa': el deber mismo."


#15

"Cuando se apaga la religión del deber, no asistimos a la decadencia generalizada de todas las virtudes, sino a la yuxtaposición de un proceso desorganizar y de un proceso de reorganización ética que se establecen a partir de normas en sí mismas individualistas: hay que pensar en la edad posmoralista como en un "caos organizador".


#17

"¿A que conducen las grandes declaraciones firmadas no seguidas de efectos o contradichas por sus acciones? (...) El entusiasmo ético puede preparar mañanas que se parezcan muy poco a las ambiciones que proclama.

(...) abogamos aquí por la causa de las éticas inteligentes y aplicadas, menos preocupadas por las intenciones puras que por los resultados benéficos para el hombre, menos idealistas que reformadoras, menos adeptas a lo absoluto que a los cambios realistas, menos conminatorias que responsabilizadoras (...)".


#18

"En estas condiciones es forzoso rehabilitar la inteligencia en la ética, que no prescribe la erradicación de los intereses personales sino su moderación, que no exisge el heroísmo del desinterés sino la búsqueda de compromisos razonables, de "justas medidas" adaptadas a las circunstancias y a los hombres tal como son. Tenemos todo que temer de los nuevos "virtuistas" y otros fundamentalistas pero, al mismo tiempo, la dinámica económica del "dejad hacer" revela cada día sus callejones sin salida y su malignidad.

(...) El ideal de sacrificio es átono, la fe en el futuro radiante de la historia está agotada: ¿qué nos queda sino la aventura del saber y las promesas de la inteligencia pragmática de los justos medios?".


#19

"No son las profesiones de fe éticas, lo panegíricos en favor de los derechos del hombre y de la generosidad los que acabarán con la xenofobia y la miseria, con las agresiones contra el entorno, las desviaciones mediáticas. Se necesitarán políticas y empresas inteligentes, más formación, responsabilización y calificación profesional, más ciencia y técnica. Más que el imperativo del corazón, el imperativo de movilización de las inteligencias humanas, la inversión redoblada en el saber y la dimensión educativa permanente."


#37

"...Simultáneamente, en la lucha contra la homosexualidad, la masturbación y otras irregularidades, médicos y enseñantes laicos han desplegado el mismo celo encarnizado que la Iglesia. Lo que era pecado se convirtió en enfermedad y monstruosidad, el primer ciclo de las democracias liberales funcionó como un orden normativo y represivo de los sentidos. "


#47

"Lo que está en boga es la ética, no el debe imperioso en todas partes y siempre; estamos deseosos de reglas justas y equilibradas, no de renuncia a nosotros mismos; queremos regulaciones, no sermones, "sabios" no sabihondos; apelamos a la responsabilidad, no a la obligación de consagrar íntegramente la vida al prójimo, a la familia o a la nación."


#49

"...el neoindividualismo es simultáneamente hedonista y ordenado, enamorado de la autonomía y poco inclinado a los excesos, alérgico a las órdenes sublimes y hostil al caos y a las transgresiones libertinas...".