jueves, 12 de junio de 2008

Masa crítica

Juan Antonio Rivera
"Contingencia y Narratividad"
en Claves de Razón Práctica
nº 84, julio-agosto 98


Masa crítica [pag. 39-40]

La noción de "masa crítica" la ha tomado en préstamo la sociología de la ingeniería nuclear. Sucede, por poner un ejemplo, que el uranio-235 es estable siempre que no se halle en concentraciones excesivas. Si alcanza una cierta masa crítica se produce una reacción en cadena, autoalimentada por sus propias consecuencias, que puede desembocar en resultados devastadores. Una bomba atómica contiene dos porciones de uranio-235, ninguna de las cuales alcanza la masa crítica; pero al ser detonada la bomba las dos porciones se juntan y, al hacerlo, sobrepasan la masa crítica, desencadenándose la explosión. Por analogía, en los mentideros sociológicos se habla de "masa crítica" para designar actividades colectivas que, una vez que rebasan un nivel mínimo de participacion, se vuelven autosostenidas. Empecemos desgranando una pequeña panoplia de ejemplos:

1. El seminario moribundo. Alguien propone reunirse cada semana en horas en que los profesores de distintos departamentos estén libres de ocupaciones para discutir algún asunto de interés compartido, estudiarlo y avanzar conclusiones. El primer día que se reúnen, la asistencia es buena, digamos 3/4 de los que han sido invitados; el 1/4 restante no pudo asistir por compromisos de última hora. En las siguientes sesiones hay un goteo sucesivo de inasistencias, hasta que el número de participantes se vuelve irrisoriamente bajo. El seminario se suspende de común acuerdo. Éste es un caso en que nunca se alcanza la masa crítica.

2. Cruzar una calle en verde. Estamos en Barcelona un fin de semana, a la salida de un cine. Los Primeros que salen (seguidos de cerca por la muchedumbre) se arriesgan a cruzar la calzada cuando el semáforo está en verde para los automovilistas. Si los que van en avanzadilla son lo suficientemente numerosos o actúan con decisión, pueden abrir brecha en el tráfico. Los que vienen inmediatamente detrás se encuentran protegidos por los de delante (que son los únicos que, por prisas o por diversión o por algún otro motivo, se la han jugado). Este contingente se suma a los primeros, con lo que se eleva el número de infractores. A continuación llega el grueso de la multitud: señores de apacible presencia, niños con sus mamás, etcétera, gente no muy propensa a correr riesgos, que se animan a cruzar la calle protegidos por el número de los que ya lo están haciendo. Los peatones han ganado la batalla momentáneamente, pero sólo momentáneamente. Los más rezagados pueden volver a correr riesgos: los transeúntes son cada vez menos, los automovilistas se impacientan, tocan el claxon, están ávidos de pasar y aprovechan los primeros huecos que se advierten en la masa, antes compacta, de peatones. Como resultado de todo esto, quizá los últimos transeúntes tengan que quedarse en la acera y esperar a que el semáforo vuelva a estar en rojo.

3. La consagración artística o literaria de un individuo depende de que un número lo bastante elevado de personas (en especial, críticos de arte y literarios) lo consideren un buen escritor, pintor, músico, etcétera. En esta línea, un clásico es un autor que ha conseguido decantar la opinión del público en su favor y respecto del cual no se prevé en el futuro que, en torno a su persona, vaya a producirse un decantamiento en sentido inverso de los gustos del público. Un clásico simplemente es alguien que ya "está a salvo".

4. Pautas de segregación residencial. En un barrio se instala una familia gitana. Puede que haya en la comunidad algún individuo intransigente que decide que él no vive "entre gitanos" y abandona el vecindario. Su salida deja un hueco que puede ser ocupado por otra familia gitana. Esto puede determinar la salida de algún otro que piense que el barrio se va a deteriorar y el valor de las viviendas va a caer, por lo que conviene vender mientras sea tiempo. Este nuevo abandono puede ser aprovechado por otra familia gitana, que está dispuesta a entrar usando la cabeza de puente que le convertido en un gueto gitano. Una pequeña fluctuación provoca una reacción en cadena que acaba alterando la pauta residencial (Schelling, 1978: 147-155; Krugman, 1996-1997: 24-32).

5. El mercado de 'limones' En Estados Unidos se llama "limon" a un coche de segunda mano en malas condiciones (lo que aquí llamaríamos un "cacharro", un "trasto"). Los compradores-intermediarios de coches de segunda mano manejan estimaciones del número de limones que pueden estar circulando en el mercado de coches de ocasión y, al tasar los vehículos que adquieren, tienen en cuenta la probabilidad de estar quedándose con un limón, lo que les lleva a introducir un sesgo de subestimación -quizá inicialmente no muy grande, pero significativo- en el material que compran. Los propietarios de coches usados que saben que su automóvil está en buenas condiciones encuentran que el mercado los subvalora sistemáticamente y se retiran de él (optando quizá por un trato directo con un posible comprador). En cambio, ese precio oficial aún sobrevalora los limones. El resultado es que en el mer~ cado hay cada vez menos vehículos buenos y aumenta la proporción de cacharros. Los intermediarios, cuando se percatan de esto, elevan aún más el sesgo de la subestimación, con lo que ahora incluso los coches de calidad media empiezan a estar mal pagados y desaparecen del mercado. Aumenta la proporción de cacharros y el proceso se repite, ampliado, en cada nueva ronda. Al final, el mercado de coches de ocasión puede terminar inundado de cacharros.

Este fenómeno se da en mercados con información asimétrica, en que una de las partes contratantes sabe algo que la otra ignora. Los vendedores conocen con precisión los defectos de su coche, cosa que no les sucede a los compradores-intermediarios, que tratan de protegerse frente a esta contingencia infravalorando sistemáticamente todos los vehículos que se les ofrecen. Otro ejemplo esclarecedor de lo mismo es el mercado de seguros de vida. Las compañías de seguros cobran pólizas más altas a las personas de edad avanzada. Aquellas personas mayores que se saben sanas y que tienen entre sus familiares parientes muy longevos pueden Encontrar poco atractivo asegurarse a precios tan altos y abandonarán un mercado así o ni siquiera entrarán en él. Esto determinará que cada vez sea mayor la proporción de limones humanos entre los compradores de pólizas y el precio exigido irá subiendo en concordancia (Akerlof, 1970).

Acerca de estos diversos fenómenos de masa crítica (Schelling, 1978, ha sido la fuente de buena parte de los ejemplos) se puede decir que son configuraciones de conducta agregada que se hacen autosostenidas o autorreforzadas una vez que el número de personas que contribuyen a esa configuración supera un cierto umbral crítico. El umbral mínimo de participantes, o número crítico que puede inducir a alguien a engrosar a su vez la participación, puede variar de una persona a otra. Por ejemplo, en el seminario moribundo pudo ocurrir que todos los asistentes a la primer reunión, excepto dos o tres, consideraran que había suficiente gente en esa sesión. Pero esos dos o tres se desalentaron y dejaron de asistir a la segunda sesión. Quizá en esta segunda sesión hubiera otros cuatro o cinco que dieran por buena la concurrencia que hubo en el primer encuentro pero no la concurrencia disminuida que se observa en el segundo, con lo cual optarán por no comparecer en el tercero, etcétera. El resultado final será que el seminario acabará cancelándose. El proceso se realimenta con sus propios resultados en el turno previo. Cabe pensar, por ejemplo, que tal vez con que en la primera reunión hubieran asistido una o dos personas más, todos los presentes hubieran encontrado que el número de participantes les satisfacía y el seminario se hubiera mantenido... Otra observación pertinente es que en ocasiones lo importante para alcanzar la masa crítica no es el número absoluto de participantes sino su proporción con respecto al total de participantes potenciales. En otros casos lo que cuenta, más que el número o la proporción, es la intensidad con que intervienen los participantes.

1 comentario:

alberto dijo...

Muy interesante el artículo, especialmente por que explica un concepto que es radicalmente intenso cuando se refiere a mercados digitales.

Sobre esto comentaré proximamente en mi blog.

un saludo y gracias

alberto
http://amedioentender.blogspot.com/