miércoles, 16 de abril de 2008

Alicia 2

Alicia en el País de las Maravillas.

Lewis Carroll.

(Fragmentos)

Cáp. VI

CERDO Y PIMIENTA

-Minino de Cheshire- empezó, un poco tímidamente, ya que no sabía si le gustaba que le llamasen así; pero al gato se le ensanchó la sonrisa.

"Vaya, de momento parece complacido", pensó Alicia, y prosiguió-: ¿te importaría decirme, por favor, que dirección debo tomar desde aquí?

-Eso depende en gran medida de adónde quieres ir -dijo el gato.

-No me importa mucho adónde... -dijo Alicia.

-Entonces, da igual la dirección -dijo el Gato.

-...con tal de que llegue a alguna parte -añadió Alicia a modo de de

explicación.

-¡Ah!, ten la seguridad de que llegarás! -dijo el Gato-, si andas lo

bastante.

Alicia comprendió que eso era innegable, así que aventuró otra pregunta:

-¿Qué clase de gente vive por aquí?

-En esa dirección -dijo el Gato, haciendo, un gesto amplio con la zarpa derecha-, vive un Sombrerero; y en esa otra -hizo un movimiento con la otra zarpa-, una Liebre de Marzo. Ve a ver a quien quieras, los dos están locos.

-Pero yo no quiero andar entre locos -comentó Alicia.

-¡Ah!, esto es algo que no puedes evitar -dijo el Gato-; aquí estamos todos locos. Yo estoy loco. Y tú estás loca.

-¿Cómo sabes que yo estoy loca? -dijo Alicia.

-Tienes que estarlo -dijo el Gato-; de lo contrario no habrías venido

aquí.

Alicia no creía que eso probara nada; sin embargo, continuó:

-¿Y cómo sabes que estás loco tú?

-Para empezar -dijo el Gato-, un perro no está loco. ¿Estás de acuerdo en eso?

-Supongo que sí -dijo Alicia.

-Bien -continuó el Gato-: vemos que el perro gruñe cuando está enfadado, y que menea la cola cuando está contento. Pues bien, yo gruño cuando estoy contento y meneo la cola cuando estoy enfadado. Por tanto, estoy loco.

-Yo a eso lo llamo ronronear, no gruñir -dijo Alicia.

-Llámalo como quieras -dijo el Gato- (...).